Por Ricardo Sánchez Tamayo.
Bayamo/ Granma
19-8-2014
En la entrada del municipio Bayamo,
provincia Granma, en la localidad Santa Isabel, hay un cartel con una
imagen de Raúl Castro donde asegura que su único compromiso es con el pueblo.
Ancianos, mujeres y niños caen en el juego y viven con la esperanza de que algún día cambien las cosas. Esperan que llegue la ayuda o que se hagan los cambios necesarios para que el pueblo mejore su nivel de vida; otros, han perdido las esperanzas. Relatan que ya no creen en este gobierno, pues todas las instituciones les mienten y los órganos políticos no hacen nada por ellos. Siguen sumidos en la escasez de alimentos, ropa y medicamentos.
Para algunos mal informados en el exterior, Cuba es el país de las
maravillas, donde todo es para el pueblo. No hay pobreza, ni abusos
por parte de la policía. No hay cientos de niños discapacitados sin
recibir la debida atención médica y humanitaria. No hay chozas, ni
gente embrutecida en la soledad del campo.
De crear la falsa imagen y alimentarla, se encargan los medios de
difusión, que permanecen en poder del Estado y que, por lógica,
responden a sus intereses.


