Por: FRANK LÓPEZ BALLESTEROS
3-9-2014
Entrada en vigor de normas aduaneras frena el ingreso de varios bienes
En el Aeropuerto de La Habana lo más común es observar a pasajeros cargando con grandes bultos (tres, cuatro, seis si es posible). Llevan todo lo inimaginable: los cubanos que regresan del exterior aprovechaban para surtir a sus familias, de las que muchas luego se dedican a revender en la isla. Esto desde ahora será más difícil.
La entrada en vigencia desde el 1 de septiembre de una nueva ley aduanera apunta a obligar a los cubanos a comprar en las desabastecidas y costosas tiendas administradas por los militares. La normativa afectará además los envíos de paquetes desde el exterior, refería Cubanet.com
La normativa frena la importación de varios productos cuya carga impositiva se hace cuesta arriba para los viajeros, tomando en cuenta que muchos de esos bienes eran revendidos a precios inferiores a los ofrecidos por el Estado o sencillamente no llegan.
En este sentido, el Grupo de Administración Empresarial (Gaesa) perteneciente a las Fuerzas Armadas, que dirige el comercio mayorista en dólares en Cuba, "no podía permitir que sus negocios sucumbieran ante la imparable competencia que le hacían los pequeños negocios privados dedicados a la venta de productos importados", decía el periodista cubano independiente Osmar Rojas.
Entre los objetos que el Gobierno del presidente Raúl Castro prohíbe desde ahora ingresar al país -o solo con autorización del Ministerio de Comunicación-, están las "tabletas, dispositivos para redes de datos (routers y switches), micrófonos inalámbricos, transmisores de radio, walkie-talkies".
Muchos de estos productos estaban siendo utilizados por la oposición interna para generar información pública y comunicarse con el exterior accediendo a "elementos prohibidos". O sencillamente por el ciudadano común para romper el muro censurador del Estado cubano.
Entre los bienes sobre los que más se encarece la importación están los televisores, cuyo impuesto pasa de 150 a 250 CUC (250 dólares estadounidenses) si es de 32 pulgadas. Las antenas parabólicas son un delito.
Freno a la iniciativa
Buena parte de los 445.000 cubanos que se dedican desde 2010 a la libre venta de bienes -los llamados "cuentapropistas"-, ofrecían ropa, productos de aseo personal, bienes electrónicos como celulares, tabletas y teléfonos inteligentes, lo que generó en la isla un floreciente comercio que oxigenó las finanzas personales en dólares.
Diez vestidos, 20 blusas, 30 lápices, cinco corbatas, dos disfraces, cinco pares de zapatos, 10 unidades de toallas, dos televisores, dos teléfonos celulares, tres linternas, 30 velas, son algunas de las limitaciones que entraron en vigencia.
En un país donde el Estado controla el 80% de la economía, la iniciativa de venta particular incentivada por Castro estaba relegando a los comercios oficiales de militares, con lo que ahora el Gobierno retoma el monopolio tras su flexibilización a partir de 2010.
El 70% de la economía cubana la controlan generales veteranos de la revolución así como un séquito de uniformados que manejan los negocios de alimentos o energía.
"Como los inventarios en poder de los dueños de los pequeños negocios dedicados a la venta de productos importados eran bastante voluminosos, el Gobierno les concedió un periodo de gracia para que pudieran vender hasta el 31 de diciembre de 2013. De esa fecha en adelante se prohibió este negocio", se lamenta Rojas.
Cuba rebajó a 1,4% crecimiento de su economía para 2014, cuando la cifró en 2,4%, por lo que busca con las nuevas cargas impositivas y mayor concentración del comercio, oxigenar las arcas estatales.
Desde ahora esta medida puede impactar en el empleo formal creado en torno a los "cuentapropistas", golpeando la anhelada meta de reducir progresivamente medio millón de empleos en el sector estatal.
Fuente: El Universal