La apertura del diálogo entre el Gobierno de Hong Kong y los manifestantes que reclaman democracia no ha traído la calma a la ciudad. En las zonas comerciales aún ocupadas por los manifestantes se están produciendo este viernes altercados entre detractores y partidarios de las protestas.
Tanto en Causeway Bay, en la isla de Hong Kong, como en Mong Kok, al otro lado de la bahía en Kowloon, los primeros increpan a los segundos e intentan por la fuerza levantar las vallas con que éstos han cortado las calles. Aunque su número se ha reducido considerablemente en las últimas horas, algunos manifestantes abogan por continuar la ocupación.
«Vamos a quedarnos aquí hasta que consigamos el sufragio universal», proclamaba a ABC Chris Lau, un estudiante de 20 años de Física en la Universidad de Ciencia y Tecnología, mientras estrechaba sus brazos con otros voluntarios para formar una cadena humana defendiendo una barricada junto al centro comercial Sogo, en Causeway Bay.
Vociferando, enfrente tenía a un grupo de exaltados lanzando proclamas contra estas protestas: unos por los inconvenientes que están causando el corte de corte de calles y cierre de comercios y colegios y otros por su simpatía con el régimen chino, del que depende esta antigua colonia británica desde su devolución en 1997. «No tengo inclinaciones políticas. Lo único que quiero es una buena economía y un ambiente seguro para criar a mi hijo. Por eso, no tengo nada en contra del Gobierno», gritaba, empapado en sudor, un hombre de mediana edad que se identificaba como Hong Kong-er (hongkonés en inglés o Hong Kong II en mandarín) para evitar decir su nombre real. «Dicen que el Partido Comunista nos lava el cerebro, pero a ellos se los lava el periódico "Apple", cuyo dueño solo publica noticias negativas sobre el Gobierno y su corrupción y sobre los chinos que vienen a Hong Kong», criticaba haciendo referencia al magnate Jimmy Lai, una de las voces más críticas con el autoritario régimen de Pekín.
Según el diario local «South China Morning Post», en la zona de Mong Kok estallaron peleas callejeras cuando cientos de partidarios del Gobierno chino atacaron a los manifestantes, que tuvieron que ser evacuados por la Policía.
Junto a estos estallidos de violencia, entre los manifestantes flota un sentimiento de decepción y división por haber accedido a dialogar con el Gobierno sin haberle arrancado ninguna concesión. Para muchosestudiantes, auténticos protagonistas de estas protestas, el mayor fracaso es no haber conseguido siquiera la dimisión del jefe ejecutivo, Leung Chun-ying, quien ha debilitado las protestas sin recurrir a la fuerza policial.
Fuente: ABC.es
