Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Cómo Dostoyevsky anticipó el surgimiento del Estado totalitario
30.11.2014
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Por vozdesdeeldestierro.juancarlosherreraacosta.over-blog.es
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Por: John Gray, filósofo
30-11-2014
El novelista ruso del siglo XIX Fyodor Dostoyevsky creó personajes que justificaban matar en nombre de sus ideologías. Por esta razón, argumenta el filósofo John Gray, siguió siendo relevante durante el surgimiento de los Estados totalitarios del siglo XX y hasta ahora, en las "guerras contra el terrorismo".
Cuando Fyodor Dostoyevsky describió en sus novelas cómo las ideas tienen el poder de cambiar las vidas humanas, sabía de qué estaba hablando.
Nacido en 1821, el escritor ruso tenía algo más de 20 años de edad cuando se unió a un grupo de intelectuales radicales en San Petersburgo que estaban fascinados con las teorías socialistas utópicas francesas.
Un agente de policía que había infiltrado el grupo reportó las discusiones a las autoridades.
Crimen y castigo
Las ejecuciones por razones ideológicas sí ocurrían: aquí, la de dos nihilistas en San Petersburgo en 1880.
El 22 de abril de 1849, Dostoyevsky y los otros miembros del grupo fueron arrestados y, tras unos meses de investigación, encontrados culpables de planear la distribución de propaganda subversiva y condenados a muerte.
El castigo se conmutó por una sentencia de exilio y trabajos forzados, pero la autoridad del tsar de decretar vida o muerte fue confirmada forzando a los prisioneros a experimentar una ejecución simulada.
En una puesta de escena cuidadosamente preparada, en la mañana del 22 de diciembre de 1849, Dostoyevsky y el resto del grupo fueron llevados a un lugar en el que se había erigido un andamio y decorado con crepé negro. Sus delitos y sentencia fueron leídos y un sacerdote ortodoxo les pidió que se arrepintieran.
Tres del grupo fueron amarrados a los postes, listos para la ejecución. Al último minuto, sonaron los tambores y el pelotón de fusilamiento bajó sus rifles. Habiendo sido indultados, los prisioneros fueron esposados y enviados al exilio en Siberia. Dostoyevsky debía cumplir cuatro años de trabajos forzados seguidos de servicio obligatorio en el ejército ruso.
Al borde de la eternidad
En 1859, un nuevo tsar le permitió a Dostoyevsky finalizar su exilió en Siberia y un año más tarde estaba de vuelta en el mundo literario de San Petesburgo.
La experiencia lo alteró profundamente. No modificó de opinión respecto a que la sociedad rusa necesitaba cambiar radicalmente. Siguió creyendo que la institución de la servidumbre era profundamente inmoral, y hasta el final de sus días detestó a la aristocracia. Pero su experiencia de haber estado al borde de la muerte, como lo consideraba, le dio una nueva perspectiva respecto al tiempo y la historia.
Muchos años más tarde señaló: "No recuerdo haber estado tan feliz como ese día".