Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
El ruido de las fuentes es lo único que se escucha en Asjabad, la capital turkmena, dice Abdurasulov.
Por: Abdujalil Abdurasulov
Con sus grandes callejones y edificios de mármol blanco, el centro de Asjabad, la capital de Turkmenistán, se siente muy desierto.
El único sonido que se escucha proviene de las muchas fuentes.
Ocasionalmente uno se encuentra con empleadas de limpieza que barren y friegan las veredas sin cesar.
Y sin embargo, uno no puede evitar sentir que está siendo observado.

Un hombre vestido de civil con un walkie-talkie en la mano aparece del otro lado de la calle y comienza a gritarme que me detenga cuando empiezo a sacar mi cámara para filmar.
Los oficiales de policía que vigilan las calles son un recuerdo de que Turkmenistán es uno de los países más represivos del mundo.
Incluso cuando uno está manejando aparecen a tu alrededor.
Mi pequeña cámara, sujeta a una de las ventanas laterales, capturó a uno de los oficiales en su auto.
Estaba mirando directamente hacia la lente y hablando frenéticamente por teléfono.
Capaz su intención era simplemente pasarme, pero ese tipo de encuentro genera temor entre la población e impone la obediencia.

Y el temor está creciendo. Cuando visité Turkmenistán hace siete años, era sorprendente lo poco temerosos que eran los locales para hablar con la prensa extranjera.
En ese entonces, elogiaban al gobierno por el gas y los suministros eléctricos gratuitos, y el combustible y los alimentos baratos.
Me recordó lo que aprendí en mi clase de teoría política sobre los contratos sociales: el Estado provee beneficios económicos y a cambio los ciudadanos no cuestionan al Estado.
Hoy la sensación es que ese acuerdo no está funcionando del todo.
"Mi salario apenas me alcanza para alimentar a mi familia", me dice un residente de Asjabad.