Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: Luis Fajardo
13-1-2015
En el país del sueño americano, llegar a la universidad se ha convertido en una pesadilla financiera para muchas familias.
Las universidades más prestigiosos del país cobran una fortuna por educar a los estadounidenses. La matrícula en Harvard cuesta US$43.000 al año. Una universidad pública tradicional, como la Universidad de California en Berkeley, cobra US$13.000 anuales para residentes de ese estado, y US$35.000 para todos los demás.
Por eso, no es de extrañar que la reciente propuesta del presidente Barack Obama de ofrecer una matrícula universitaria gratuita, con ciertas condiciones, a nueve millones de personas, entre ellos potencialmente a más de un millón de hispanos, haya generado una ola de expectativa, entusiasmo, y en muchos casos, críticas en todo el país.
Los escépticos dicen que Obama está ofreciendo propuestas impagables. Las propias cuentas del gobierno señalan que la iniciativa le costaría al fisco US$60.000 millones en diez años.
En cambio, los defensores de la idea del mandatario aseguran que es un regreso a una de las estrategias que convirtió al país en una superpotencia económica.
A comienzos del siglo XX, Estados Unidos fue pionero en universalizar la educación básica gratuita, lo que le permitió contar con la mejor mano de obra del mundo para su despegue industrial.
Ahora, esperan, un aumento en la población con educación universitaria debe permitirle mantener su supremacía en la llamada "economía del conocimiento".
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En el centro de la propuesta de Obama está una institución llamada "community college", cuya traducción literal sería "universidad comunitaria".
Son centros públicos de educación superior existentes en todo el país, donde la gente, generalmente de bajos recursos, estudia programas técnicos cortos de dos años de duración, frecuentemente en horarios nocturnos o los fines de semana.
Esto permite al 62% de sus estudiantes de tiempo completo trabajar mientras estudian.
Cerca de 7,7 millones de estudiantes están matriculados para obtener diplomas en estas universidades comunitarias, de las que existen 1.132 en todo el país, según datos de la American Association of Community Colleges (AACC), organización que defiende los intereses de esas instituciones.
El 49% de los enrolados son negros, asiáticos o latinos. La mayoría de universitarios hispanos en Estados Unidos, cerca de un millón y medio de latinos, estudian en esta categoría de centros de enseñanza.
Para algunos de ellos, este es el primer peldaño en obtener una educación superior. Los estudiantes más dedicados pueden, después de terminar ese primer ciclo de dos años, continuar sus estudios en una universidad tradicional hasta alcanzar una licenciatura profesional.