Hace tres o cuatro asños Josefa López Peña dio un viaje al Congreso de los EE.UU. a solicitud de una barra de abogados de Miami para que diera una conferencia de prensa sobre la situación cubana junto a congresistas federales cubanoamericanos. A su regreso perdió el trabajo por haberse ausentado dos días, pese a que ella había solicitado a la compañía su sustitución para que le atendieran a sus pacientes por esos dos días. Josefa era enfermera en Cuba; en EE.UU. es algo similiar a asistentente de enfermería que aquí se llama Home Health Aide (HHA). Aquí es ¨al duro y sin guante¨, pero Josefa antepuso primero su compromiso patriótico con Cuba y su pueblo.

Josefa López Peña en las dos fotos superiores en actividades de la Oposición como integrante del Movimiento Independiente Opción Alternativa , MIOA, y en las dos foto de abajo en la primera marcha de Damas de Blanco y Damas de Apoyo en la Catderal de Matanzas. En la foto inferior izquierda se observa al centro a Alejandrina García de la Riva y al Ing. Dagoberto Valdés Hernández, entonces director del Centro Católico de Formación Cívico y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río y director de la revista Vitral y actual director de la revista digital Convivencia. Alejandrina García de la Riva fue la que recientemente sufrió el ¨acto de repudio¨ llevada a cabo por gran parte de las actuales Damas de Blanco. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano.
Carta Abierta
Martes 16 de marzo de 2015, Miami FL.
A: Berta de los Ángeles Soler Fernández, Ángel Juan Moya Acosta y para amigos, enemigos y adversarios de la libertad y democratización de Cuba
De: Miguel Sigler Amaya, Guido Sigler Amaya, Ariel Sigler Amaya y la Dama de Blanco Josefa López Peña
Asunto: Carta Abierta sobre Berta Soler, Ángel Moya Acosta y la actual manipulación al movimiento Damas de Blanco
Hasta ahora habíamos hecho un gran acopio de paciencia para no tomar la difícil decisión de hacer pública, aunque con perceptible dolor, la presente declaración sobre los últimos acontecimientos relacionados con el matrimonio de Berta Soler y Ángel Moya Acosta, así como con algunas personas confundidas , ingenuas o ignorantes de detalles e interioridades, que los apoyan; sin olvidar tampoco, a otros no tan ingenuos ni tan ignorantes que los usan o se dejan usar. Las opiniones expresadas en esta declaración no son atropelladas ni producto del arrastre de las emociones y la pasión; han sido consecuencias de un profundo y bien documentado análisis donde el discernimiento y la prudencia

están presentes, aunque en una primera lectura no lo parezca; podíamos haber escrito más y más duramente desde el punto de vista de los argumentos.
(Josefa, Miguel, Guido Antúnez y Ariel Sigler Amaya en Miami, 2013)
Conocemos desde la infancia a Ángel Moya Acosta, ya que vivíamos en la misma barriada del municipio Pedro Betancourt, provincia de Matanzas, Cuba; así como también a su esposa Berta Soler desde que vivía en el municipio de Jovellanos de la misma provincia, la cual, después de la separación matrimonial, se radicó en la ciudad de La Habana con los dos hijos pequeños fruto de ese matrimonio.
En la década de los 80 del pasado siglo XX, Ángel Moya fue seleccionado por el Ministerio del Interior y por la Fuerzas Armadas Revolucionarias para cumplir misión internacionalista en la guerra de un país africano; como cadete alcanzó el grado de teniente. A su regreso a Cuba el gobierno le otorgó la reglamentada y habitual Medalla ¨Combatiente Internacionalista¨, la cual no aceptó por considerar que él se merecía algo más; fue entonces que decidió abandonar a los castro-comunistas que hasta ese momento había apoyado. Tiempo después, Moya contactó a Ariel Sigler Amaya, el cual ya se había declarado anticomunista junto a toda su numerosa familia, incluyendo a su madre Gloria Amaya González. El 16 de noviembre de 1996 ambos, junto a otras personas, fundaron el Movimiento Independiente Opción Alternativa, MIOA, de defensa de los Derechos Humanos; movimiento de corte

sindicalista defensor del pueblo y, en particular, de los trabajadores y campesinos.
(Manifestación opositora en el parque de la localidad de Pedro Betancourt. El que está leyendo es Ángel Moya Acosta. Ariel sostiene la bandera cubana y Guido el cartel))
Pero Ángel Moya Acosta tenía otras aspiraciones. Su desmedido ego, afán de liderazgo y de protagonismo hicieron blanco en él: no aceptaba ningún tipo de sugerencia ni tampoco críticas. Finalmente, decidió fundar otra organización y radicarse en La Habana, pues su padre, con un alto grado militar dentro del Ministerio del Interior, vivía en la capital. En ciertas ocasiones su padre lo reprendió por estar involucrado en actividades que eran calificadas por su progenitor como actividades contrarrevolucionarias. Por otra parte, Berta Soler era militante de la Unión de Jóvenes Comunista, UJC, y no quería en aquellos tiempos saber de Moya, por temor a perder su militancia en la UJC así como su trabajo como técnica de laboratorio clínico en el hoy desaparecido Hospital Infantil ¨Pedro Borrás Astorga¨ situado en la localidad de El Vedado, en la ciudad de La Habana. Una entonces muy conocida periodista independiente, hoy en el Exilio, ha manifestado que en esos tiempos a ella le llegó una dolida carta de Ángel Moya, por Berta Soler haberle puesto una demanda de alejamiento de sus hijos. Por cierto, la propia Berta Soler ha expresado que ella en sus 25 años de trabajo dedicó al menos dos de ellos trabajando en un hospital de Matanzas perteneciente al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias o MINFAR. Todos sabemos que para trabajar en una instalación del MINFAR (aunque sea como trabajador civil de las FAR), la persona debe pasar por el tamiz de los Órganos de

Control (léase inteligencia y contrainteligencia) del MINFAR.
(Miguel, Juan Francisco, Guido y Ariel Sigler Amaya; sentadas: Josefa López Peña y Gloria Amaya González en Cuba)
En la ola represiva de marzo de 2003, Ángel Moya Acosta, fue arrestado y condenado a 20 años de privación de libertad como a muchos de los otros 73 opositores pacíficos y una mujer víctimas de esa ola; en ese momento Moya estaba separado de su esposa Berta Soler. Familiares de los encarcelados de este grupo de 75 personas, al conocer las injustas y excesivas condenas impuestas a sus familiares, deciden formar un movimiento mixto (las posteriormente conocidas como Damas de Blanco) con el objetivo de protestar y exigir la liberación de sus familiares; Ángel Moya y Berta Soler se reconcilian y recomienzan su vida matrimonial.
Desde su inicio las Damas de Blanco o DB no podían tener representantes ya que cada integrante de ese colectivo representaba solamente a su familiar prisionero, ya que los prisioneros pertenecían a diferentes organizaciones, partidos y corrientes políticas e ideológicas; con esto se intentaban evitar la designación de jefas que monopolizaran al movimiento, la dirección de ¨ordeno y mando¨, el nombramiento de representantes, presidentas, etc.. Tampoco se aceptaba la incorporación de otras personas, restringiendo dicho colectivo solamente a familiares de ese grupo de los 75. Berta Soler fue una de las primeras que se opuso radicalmente a la incorporación de las posteriormente conocidas como Damas de Apoyo, al colectivo de las Damas de Blanco. Después vinieron otras exigencias como fueron, por ejemplos: no permitir hablar frente a la prensa internacional y no permitir demandar libertad para otros prisioneros políticos de antes y después de la ola represiva de la primavera del 2003. Algunas Damas de Blanco no estuvieron de acuerdo con estas exigencias, ya que eran opositoras desde hacía más de diez años antes de que hubieran ocurrido esos arrestos masivos del 2003; ellas tenían gran experiencia como opositoras al régimen, pero la mayoría del colectivo estaba compuesto por amas de casa y simples trabajadoras, aunque también hubo algunas que militaban en el Partido Comunista de Cuba o en la Unión de Jóvenes Comunistas. Josefa López Peña y Alejandrina García de la Riva, entre otras, siempre pedían libertad sin destierro para todos los presos políticos cubanos; ellas fueron las primeras en incluir en Matanzas, Cuba, a Damas de Apoyo en las marchas junto a las Damas de Blanco, en contra de la voluntad de Berta Soler, entre otras.
A raíz de la dudosa muerte de Laura Pollán Toledo, Berta Soler y Ángel Moya Acosta, le dan un giro de 180 grados al genuino espíritu de las Damas de Blanco y para ellos se valen del destierro forzado de la gran mayoría del grupo de los 75 con sus familiares. El matrimonio decide, por conveniencias propias y por intereses personales, convertir a las Damas de Apoyo en Damas de Blanco, ya que se quedaron prácticamente solos, y convertir al movimiento Damas de Blanco en un movimiento de negocios con fines lucrativos y a su dirección en una dictadura; administrando al movimiento como si este fuera una finca particular sin rendir cuenta de los recursos llegados a ese movimiento y la administración de los mismos, a la vez que intimidaban, chantajeaban, calumniaban, difamaban y expulsaban a todas aquellas que los cuestionaran, mientras premiaban con dádivas a aquellas que los adulaban y se mostraban incondicionales a ellos. El matrimonio ha violado (al igual que la tiranía Castrista con sus ilegítimas leyes) el reglamento que ellos mismos conformaron e impusieron. La soberbia los llevó a ejecutar, o al menos permitir, el más bochornoso hecho de la historia de la oposición interna cubana: un intestino acto de repudio, que para colmo fue llevado a cabo en contra de una de las más destacadas opositoras que hoy residen en Cuba; en ese repugnante acto se cometió el delito grave de violación de domicilio, ya que para el acto de repudio dentro de la casa no tenían el consentimiento de la propietaria del inmueble, la hija de la fallecida Laura Pollán Toledo.
Si Berta Soler y su esposo Ángel Moya Acosta, hubieran renunciado desde el principio a la representación de las Damas de Blanco, el hecho no hubiese tomado la repercusión que ha alcanzado internacionalmente, cuyos únicos culpables y responsables son ellos, por estar aferrados al poder, a los viajes al extranjero y a la incalculable entrada económica; entrada gestionada y proporcionada en parte por los cubanos exiliados que tanto Berta como su esposo desprecian y descalifican al afirmar (al igual que el totalitarismo Castrista y sus simpatizantes) que los que viven fuera de Cuba no tienen derecho a

opinar ni a votar sobre lo que sucede en Cuba; sólo tienen derecho a enviarles dinero, dinero y más dinero.
(Berta Soler al recibir su pasaporte; a su lado Ángel Moya)
Berta Soler les expresó a Damas de Blanco del destierro que con la misma fuerza que ellas piden su renuncia, se las pidan a los hermanos Castro; parece que a Berta el dinero le hizo perder la memoria, pues es lamentable que ella no recuerde que cuando ella era una aguerrida militante comunista, algunas de esas mujeres eran opositoras al régimen en las calles cubanas exigiendo lo que ella nunca tuvo el valor de hacer ni de decir y que esa oposición la hacían sin recibir un centavo a cambio. Esas Damas de Blanco, hoy en el Exilio, son mujeres decentes y educadas que se expresan decentemente tanto pública como privadamente; damas que jamás le practicaron un acto de repudio a una hermana de lucha. Berta Soler con esas palabras ofende y le falta el respeto no solamente a los prisioneros de conciencia del Grupo de los 75 sino también a todo el presidio histórico en el destierro. Berta Soler debe saber, de no saberlo, que las Damas de Blanco del destierro no están viviendo en el Exilio la dulce vida y que, sin embargo, no se olvidan de la causa de la libertad y la democratización de Cuba; Berta Soler desea desconocer el sacrificio que cada una de las Damas de Blanco en el Exilio tiene que hacer al trabajar hasta en dos o tres trabajos para ayudar a sus familiares. La dulce vida de millonaria la lleva ella desde hace más de una década, pues ella y su esposo viven cómodamente sin trabajar, viviendo de parásitos del sudor de los trabajadores desterrados en Miami y en otras partes del mundo.
Berta Soler también le pide a las Damas de Blanco exiliadas que regresen a Cuba a luchar; les decimos a Berta: ellas están esperando por ti Berta, para que con tus relaciones e influencias dentro de la Dirección de Inmigración y Extranjería del Ministerio del Interior de la República de Cuba y en el Departamento de Seguridad del Estado las dejen regresar, pues la tiranía desafortunadamente no las dejan entrar a Cuba, pero tú disfrutas del privilegio que te da la Seguridad del Estado para salir y entrar del país cargada hasta con la cúpula del capitolio como si fueras una ¨mula¨ cada vez que tú lo deseas. Tú vives mas fuera de Cuba que un embajador del régimen comunista; además ¿Para qué tú quieres que regresen? ¿Para darle clases de cómo hacer un acto de repudio a una hermana de lucha? ¿Para caminar una vez por semana y tomarse un te literario, para convertirlas en vagas y vivir del bolsillo ajeno? No Berta, te equivocas: estamos en el destierro pero con dignidad. No hemos dejado de luchar por la libertad de nuestra Patria ni un solo segundo, como lo hizo José Martí, el cual después de más de 17 años en el destierro regresó y murió en combate. Nosotras estamos dispuestas a seguir ese ejemplo. Berta, tú tienes dueño aquí en el Exilio que te pagan y controlan, nosotras no; a ti te pagan por caminar una vez por semana, a nosotras no; tú te convertiste en una asalariada del antiCastrismo, nosotras no; tú traicionaste a las Damas de Blanco, y respondes a otras organizaciones por intereses personales, nosotras no; tú eres corrupta, nosotras no; tú eres ambiciosa, nosotras no; tú dividiste a las Damas de Blanco y destruiste su prestigio, nosotras no; tú mientes y engañas al mundo, nosotras no; tú eres vaga y oportunista, nosotras no; tú te apoderaste de los más de 14 premios de las Damas de Blanco, nosotras no.
Pero Berta, lo más indignante es que por tu culpa y la de tu esposo, las Damas de Blanco. jamás serán admiradas como antes; por ello quizás no habrán más reconocimientos ni premios mientras estés tú representando a las Damas de Blanco, a no ser que tú renuncies a lo que nunca debiste ser; acabaste con lo más puro que teníamos los cubanos dentro de la oposición en contra de la dictadura totalitaria de los Castro y sus cómplices. A la Seguridad del Estado les conviene que personas como tú y tu esposo sigan actuando de ese modo, así le hacen el trabajo. Ustedes lograron lo que jamás pudo la Seguridad del Estado: dividir y desprestigiar al movimiento Damas de Blanco. Berta Soler y Ángel Moya Acosta, ustedes son cadáveres políticos que se niegan a que le den sepultura; personas como ustedes, pasarán en el futuro al vertedero de la Historia.