Con el telón de fondo del histórico acercamiento Washington y La Habana, la Unión Europea (UE) y Cuba reanudan este miércoles en la isla sus negociaciones para lograr el primer acuerdo bilateral, en esta ocasión con la espinosa cuestión de los derechos humanos y la apertura política sobre la mesa, junto con las relaciones comerciales y económicas. Un día después de que la presidencia francesa anunciase la próxima visita a Cuba de François Hollande el 11 de mayo, la primera de un jefe de Estado francés a ese país.
Durante la tercera ronda del diálogo, que está previsto que dure dos días, los equipos negociadores del Gobierno cubano y de la UE tienen previsto seguir con sus intercambios en todas las áreas de un futuro acuerdo, que incluyen el diálogo político, la cooperación y el comercio, informa Efe. Será la primera reunión que celebren la UE y Cuba desde que los gobiernos de Washington y La Habana anunciaron el pasado 17 de diciembre el deshielo diplomático de sus relaciones y el comienzo de un proceso de normalización tras más de medio siglo de guerra fría.
La UE y el Gobierno de La Habana retoman sus conversaciones ías para seguir examinando la parte de cooperación, según dijo una fuente del bloque en Bruselas, y además ve la posibilidad de que se puedan cerrar asuntos que quedaron abiertos en la anterior ronda. Precisaron que buscan lograr un «acuerdo marco para el diálogo, cooperación e intercambios, incluyendo la gobernanza y los derechos humanos», y aclararon que no se están negociando «medidas específicas en esas áreas».
Para los europeos, el objetivo del acuerdo con Cuba es profundizar sus relaciones con La Habana, acompañar las reformas emprendidas por la isla y fomentar mayor respeto por los derechos humanos en el país. La UE y Cuba -el único país de Iberoamérica con el que el bloque no tiene un tratado bilateral- abrieron estas negociaciones en La Habana enabril de 2014 con el apartado de cooperación como centro, y celebraron una segunda ronda de conversaciones en agosto en Bruselas.
La UE aplica a Cuba desde 1996 la llamada Posición Común, una política restrictiva que condiciona las relaciones con la isla a avances democráticos y en materia de derechos humanos.
Fuente: ABC.es
