Un anciano vende periódicos en una calle de La Habana/ Foto: Elio Delgado.
Por Eduardo Herrera.
La Habana/ 16-5-2015
A finales y principio de este mes, los encuentros de Raúl Castro con diferentes jefes de Estados, han llamado la atención de la opinión pública nacional e internacional.
En su visita a Argelia se reunió con Abdelaziz Buteflika, quien con 78 años, lleva 16 años en la presidencia de su país. Luego viajó a Rusia para celebrar el 70 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial.
Durante los días de celebración intercambió con Vladimir Putin, con quien se comprometió a seguir las profundas relaciones que unen a la revolución cubana con Rusia.
Así continuó su viaje al Vaticano donde conversó con el Papa Francisco, a quien agradeció su mediación, para que ocurriera el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EE.UU.
Raúl terminó la gira en Roma, cuando se entrevistó con el primer ministro italiano Matteo Renzi y en conferencia de prensa dijo, “hay que ser respetuoso con las ideas de los demás, aunque no coincidan con las nuestras”. También se refirió a la libre determinación de los pueblos y a la reapertura de las relaciones con los EEUU.
En su regreso a Cuba, recibe la visita del presidente francés François Hollande, de quien se crearon grandes expectativas para que se exigieran cambios sustanciales en la política de la isla y el respeto a los derechos civiles. Pero al parecer, el mandatario solo se limitó a hablar de relaciones de negocio.
En fin, muchas conversaciones con mandatarios en el mundo, e incluso de países democráticos como Francia e Italia.
Sin embargo, ninguno de los mandatarios ha tenido en cuenta la realidad del pueblo cubano, el que al parecer seguirá sin conocer que es la libertad y sin poder ser feliz.
Es así como seguirá legitimizandose una forma de esclavitud en el mismo siglo XXI.
Fuente: Prensa Independiente/ Hablemos Press