Brennan basó su postura en que los documentos contienen información incorrecta que puede perjudicar a Washington.
El jefe de la CIA recalcó que los materiales contienen las conclusiones preliminares, entre las cuales figuran las conclusiones hechas en 2002, que más tarde fueron precisadas y completadas. Según el funcionario, los documentos combinan "datos correctos e incorrectos".

