Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: DR Eduardo Herrera
La Habana/ 12-5-2016
Que Cuba dedicará una gran parte de su producción de medicamentos para enviar a Venezuela, es una de las últimas noticias, pero también motivo de asombro, cuando en la Isla se carece de muchos tipos de medicamentos habituales.
Con esta medida, se pretende aliviar la situación existente en el hermano pueblo de Venezuela.
Como siempre, el gobierno cubano está dispuesto a sacrificar a sus ciudadanos para mantener su influencia en la política de otros países. Bien es sabido que la colaboración de los médicos cubanos en la tierra de Bolívar, ha dejado desprovistos a muchos consultorios de los especialistas que laboraban en ellos.
Mientras se fortalece la relación entre ambos gobiernos, para mantener la coalición “antiimperialista”, el pueblo cubano es privado de lo poco que posee. Si fuera necesario, pudieran ser hasta sacrificados sus ciudadanos por tal causa.
A lo largo de más de medio siglo hemos visto esa política. Como decimos en la Isla, “candil de la calle y oscuridad de la casa”, por tal de mantener las relaciones, que a la larga han terminado desmoronándose, ante el empuje del desarrollo y la democracia, pues los propios pueblos han decidido su verdadero camino, menos el cubano.
En el caso de Venezuela, no dudo que esto suceda, pues los venezolanos han tenido la oportunidad de conocer cómo viven en realidad los cubanos, y aunque se ha tratado de enmascarar la situación con las acusaciones que se le hacen siempre a algún “enemigo”, la verdad sale a flote.
Esperemos que ese país regrese a la normalidad, y reine la democracia y el progreso. Una óptima utilización de las riquezas que poseen, es la única oportunidad para salir de la crisis que están viviendo, y no la ayuda de quien no tiene nada que dar.
Fuente: Hablemos Press