Por: Haydee Rodríguez Rodríguez
Madrid/ 8-7-2016
Ya todos los medios de prensa cubana al servicio del régimen, se hacen eco de la celebración del cumpleaños 90 de Fidel Castro, y me pregunto: ¿Por qué celebrarlo como una fiesta? ¿Dónde está el gran regocijo del pueblo cubano? Si hacemos un recuento de lo que ha sido su vida y las consecuencias que a traído a Cuba y otros países donde quiso extender sus garras creo que no es motivo de fiesta, ni mucho menos alegría.
Los que ya tenemos el privilegio concedido por Dios de vivir estos años y conocer a fondo la triste historia, no podemos menos que hacer un recuento de lo sucedido a partir del fatídico 26 de julio de 1953.
¿Qué sucedió? Un pueblo alegre y despreocupado celebraba los más hermosos carnavales de toda la isla, roto abruptamente por los tiros , que aproximadamente a las 5.00 de la mañana procedían de la fortaleza militar que era el Cuartel Moncada. Nadie se podía imaginar que un grupo pequeño atacara y pudiese vencer a más de 400 efectivos que se encontraban dentro, bien armados y entrenados. Esto lo sabía Fidel, no obstante reclutó a jóvenes que hasta desconocían el terreno, menos Renato Guitart , todos eran de occidente. Con la artimaña de querer confundir al militar al frente de la Posta 3 al gritarle:¡Paso al General ! (Era la contraseña para entrar el General Fulgencio Batista, en ese momento presidente debido al fatídico 10 de marzo de 1952) Este levanta la cadena y comienza el desigual combate. La guardia cosaca dá la alarma.
Qué sucede en ese crucial momento? Fidel Castro al percatarse de lo inútil de ese enfrentamiento, da marcha atrás y huye despavorido, se quita el uniforme en la Granjita Siboney y se interna en las laderas de las montañas de La Gran Piedra. "Su hermanito" también huye esta vez rumbo al feudo de sus padres en Birán. Ambos son capturados, uno en un bohío vara en tierra, el otro debajo del puente San Rafael, que une a los pueblos de Dos Caminos y San Luis.
El balance del frustrado ataque sobrepasa los 50 muertos de ambas partes, la prensa local pudo tener acceso inmediato y realizar los reportajes, no existía la censura de prensa y periodistas de el Diario de Cuba, Oriente y Libertad dan a conocer al mundo lo sucedido.
¡Suerte que tienen algunos! Muchos de los supuestos atacantes fueron detenidos, pero se les preservó la vida, otros tuvieron peor suerte y fueron masacrados y enterrados en fosas comunes, muchos de ellos en el cementerio de El Caney.
A partir de ese trágico día,jamás volvió a reinar la paz. Muchos comenzaron a simpatizar con la causa y darles todo su apoyo, Hubo un juicio con todas las garantías de las leyes vigentes, fueron presos políticos privilegiados, no les faltaba nada. Hubo un gobierno poco previsor de las consecuencias futuras y en menos de dos años fueron amnistiados. Fidel escribía y arengaba en periódicos con toda libertad, uno de ellos La Calle. Sin ningún impedimento viaja fuera del país, continua con su obsesiva idea de cambiar los destinos de Cuba. En México recluta nuevos combatientes, entre ellos el idealista fracasado Ché Guevara. Tiene la suerte de venir en el Yate Granma, que sufre el mal tiempo, pero logra llegar a las costas de Las Coloradas, en el municipio Niquero, de nuevo se interna en busca de la Sierra Maestra, se dice que eran 82 y solo lograron escapar 12. Ya en kla ciudad de Santiago de Cuba y como apoyo al desembarco hay otro ataque el 30 de noviembre, en la batalla mueren tres santiagueros: Pepito Tey, Otto Parellada y Tony Alomá, hay otros heridos como José Cervera Cuquet y el hijo del administrador del acueducto Joaquín Pedrón, quien pierde una pierna.
A pesar de la ofensiva del ejército, logran escalar la Sierra Maestra y con la ayuda de los ya numerosos miembros del Movimiento 26 de Julio y las fuerzas vivas de la indómita ciudad logran aumentar las guerrillas, abrir nuevos frentes.
Hasta el 1 de enero de 1959 dura la guerra, combates, sabotajes, asesinados de ambas partes, ya que muchos intrépidos jóvenes atacaban por la espalda a cualquier soldado para arrebatarles el arma. se queman cañaverales, se atacan cuarteles, se toman pueblos, se colocan bombas en las líneas del ferrocarril,se hace explotar el Polvorín de El Cobre, la fábrica de oxígeno y se ajustician delatores y políticos que apoyaban el régimen. Impera el caos,el terror y la represión.
Una gran alegría del pueblo que ve el fin de la contienda y tiene puestas sus esperanzas en el nuevo gobierno en el poder absoluto.
Fuente: Facebook