Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: Ramón Humberto Colás Castillo
Clinton-Misisipi/ 20-8-2016
Randy Alonso, periodista de la televisión cubana, acaba de acuñar una nueva categoría para definir a los compatriotas que abandonan la isla. El conductor oficialista tachó de ex cubano a Orlando Ortega, medallista de plata en la cita Olímpica de Rio 2016, quien compitió por España en 200 diez metros con vallas.
El deleznable conductor, con su voz pueril, la mirada autista y con el consentimiento por el régimen, rebasa los límites de la hipocresía y la adulación cuando asoma su cara en la pantalla para idiotizar a una audiencia que se resiste a verle. Sus estocadas ideológicas de cada tarde se han convertido en la mayor apología al fracaso de un sistema insostenible por ineficaz, terco e intolerante. Sin embargo, su persona, hasta el momento, es quien mejor intérpreta la propaganda oficial cubana.
Randy nos recuerda que el lenguaje revolucionario ha pasado por diferentes etapas. Comenzaron llamando gusanos aquellos primeros opositores internos y exiliados. Con el tiempo se transformaron en escorias y apátridas. Ahora, para recordarnos su inmovilidad, remontan esos adjetivos con la nueva palabra, ex cubanos, que el señor Alonso promueve desde su oscuro set de televisión.
Esas tuercas retorcidas del lenguaje revolucionario son un calco estalinista que el pragmatismo de Castro siempre utiliza para subvertir la moral y la dignidad de sus adversarios. Y van lejos. Muy lejos, cuando, al conceptualizar esta nueva categoría, están intentando borrar el país de origen de aquellos que nos fuimos.
Y es que en la mentalidad de los comunistas cubanos, dudo que Randy Alonso lo sea, existe el dogma que adjudica la condición de cubano a los incondicionales con el castrismo.
Mal va un país cuando sus hijos pierden el derecho de pertenencia a la tierra que les vio nacer.
Fuente: Facebook