Gritar en una esquina: ¡Queremos leche para los niños o vivan los derechos humanos!, le parece a la mayoría de los cubanos cosa de locos, pero no de locos diagnosticados por un médico, sino de una locura.
Jesús Sosa fue fusilado luego de que su juicio fuera televisado.
El régimen de los Castro al llegar al poder en 1959 implantó el terror. Cometió miles de asesinatos de personas que se opusieron al sistema. Condenó a miles por disentir del sistema comunista y hasta los días de hoy sigue encarcelando a quienes griten: ¡Vivan los derechos humanos!
El periodista cubano Juan Abreu refiere que este es “un sistema que mata”.
De catorce cárceles en 1959 paso a tener más de 250 en la actualidad. De 1500 prisioneros pasó a 70 000.
Jorge Luis Martínez fue otro de los fusilados en el 2003.
Las imágenes que acompañan esta nota hablan por sí solas.



