Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por Weiner Alexander Martínez Estepe.
La Habana/ 4-12-2016
La presencia de personas sin hogar en las calles habaneras, fundamentalmente en paradas, parques y bulevares, incrementa la preocupación de algunos habitantes.
Muchos ponen en duda las gestiones de las autoridades para tomar decisiones en aras de resolver el creciente problema social, legado que dejara el fallecido Fidel Castro.
Ricardo Sánchez, vecino de la calle Obispo en la Habana Vieja, declaró que “en su gran mayoría, los mendigos que deambulan las calles son personas que quedaron sin hogar por derrumbes de su viviendas”.
Asegura que “a cada rato la policía los recoge y lleva para el Hospital Mazorra, pero siempre vuelven a estos sitios”.
Una de las acciones que toman las autoridades para desalojar a los mendigos de las zonas turísticas y más transitadas, es la detención y reclusión en unidades policiales. Más tarde son deportados a sus municipios o provincias de origen. Allí terminan multados, y en caso de reincidir pueden condenarlos a penas de cárcel.
Armando Herrán, quien labora como estibador en la Avenida del Puerto, dice ser testigo de las recogidas de personas en las calles colindantes a la bahía.
Asegura que mediante un camión o un ómnibus se transita toda la avenida en compañía de policías y detienen a todo el que este en esos lugares. Luego lo obligan a abordar el vehículo y lo trasladan a las unidades de detención. Finalmente, todos los viernes de cada mes estas personas son deportadas en un ómnibus interprovincial.

Yeinel Cabrera es un joven residente en el municipio de Playa. Hace sólo un año terminó su servicio militar. Una de sus funciones era la de apoyar algunos de los operativos que se efectuaban en La Habana para recluir a los mendigos y personas sin hogar que deambulaban por la ciudad.
“Era en los días en que arribaba a La Habana algún presidente o personalidad como el Papa, que nosotros limpiábamos la capital. Todo el que nos pareciera un mendigo en la calle, lo metíamos preso y luego lo deportábamos”.
Para algunas personas, la acción de deportar a los detenidos hacia su municipio o provincia de origen no resuelve el problema.
Herrán considera que “las autoridades deben designar lugares específicos que les den amparo a algunos de estos mendigos. Muchos de ellos son personas con trastornos mentales y ancianos de avanzada edad”.
El simple ingreso de un paciente en alguno de los hospitales psiquiátricos de la capital representa un trabajoso trámite burocrático. Previamente requiere documentación e historias clínicas de los pacientes, algo que no poseen muchos de los enfermos mentales que deambulan por La Habana.
Por otra parte, la compleja situación de la vivienda que enfrenta hoy la ciudad convierte en una proeza imposible poder tomar acciones para alojar o prestar ayuda a las personas que viven en las calles.
Los trámites relacionados con este tema se vuelven cada vez más complejos, por lo que se estima que la tendencia al desalojo siga en aumento.

Para muchos consultados estes fue uno de los legados que dejo el dictador Fidel Castro, arrestar y deportar a todos los ciudadanos que considerara ilegal en la capital, además de nombrarlos como palestinos.
Fuente: Prensa Independiente/ Hablemos Press