Según el diario Telegraph, un enorme cráter situado en Khasfa, cerca de la carretera que une Mosul con la capital iraquí, Bagdad, ha sido utilizado por los yihadistas para 'almacenar' los cadáveres de miles de personas. Según los residentes en la región, los asesinatos comenzaron cerca de seis meses después de que los terroristas tomaran Mosul, en 2014.
