Este avance disminuiría el tiempo de lanzamiento de los misiles norcoreanos, mejorando la capacidad de Corea del Norte ante una posible agresión e incrementando el riesgo de un conflicto a gran escala entre EEUU y ese país, considera Robert Beckhusen, columnista de la revista norteamericana The National Interest.
Actualmente, Pyongyang cuenta con sistemas basados en combustible líquido para sus diversos proyectiles balísticos, entre los que se incluyen los misiles Taepodong, Musudan y Rodong. Entre las mayores desventajas del combustible líquido se encuentra la necesidad de cargar los proyectiles justo antes de ser disparados, con el fin de evitar la corrosión interna de los misiles por el combustible tóxico, explica el experto.
Esos minutos perdidos en la carga del combustible pueden ser vitales a la hora de una guerra convencional o nuclear, enfatiza el experto, ya que los misiles pueden ser detectados y atacados por la aviación o misiles de crucero
