El coordinador de la mayoría republicana en la Cámara de los Representantes de Estados Unidos, Steve Scalise, resultó herido este miércoles en un tiroteo.
Scalise, así como otros políticos, jugaban béisbol en Alexandría, Virginia, cuando un hombre irrumpió en el lugar y abrió fuego.
Ocurrió en uno de los campos del YMCA, cerca del estadio Eugene Simpson, donde el equipo del Congreso llevaba a cabo un entrenamiento.
Un hombre blanco de mediana edad fue detenido tras el incidente.
"El sospechoso está en custodia y no constituye una amenaza", tuiteó la Policía de Virginia.
Rand Paul, un senador que pertenece también al Partido Republicano, contó que primero se oyó un disparo, al que siguieron luego otros.
Según relató, vio a Scalise tratando de arrastrarse por el suelo.
El senador Mike Lee, también republicano, informó al medio estadounidense Fox News que Scalise fue alcanzado por una bala en la cadera y que su situación es estable.
REUTERSSegún la policía y los testigos, otras personas también sufrieron heridas.
Scalise representa al primer distrito del estado de Luisiana y lleva en el cargo, de alto perfil, desde 2008.
El presidente de EE.UU., el también republicano Donald Trump, no tardó en reaccionar.
"Estamos profundamente entristecidos por la tragedia", declaró en un comunicado.
Estados Unidos sintió esta mañana el vértigo de la tragedia. Un hombre armado con un M-4, un rifle de asalto usado por la infantería de EEUU y unidades de comando, ha descargado más de 50 balas contra una veintena de legisladores republicanos que jugaban al béisbol en Virginia, cerca de Washington.
Al menos cinco personas, entre ellas el líder del grupo conservador en la Cámara de Representantes, Steve Scalise, de 51 años, han resultado heridas. El atacante, James T. Hodgkinson, de 66 años, dueño de una empresa de revisión de casas, fue arrestado tras ser herido y está bajo custodia federal. No tiene antecedentes graves, según las primeras informaciones. La motivación sigue siendo una incógnita. Todos los heridos se mantienen estables.
Los hechos son confusos. A las 7.20, Hodgkinso, con ropa de calle, irrumpió en el campo de béisbol donde los congresistas republicanos estaban entrenándose para un próximo partido con los demócratas. Una tradición centenaria que tiene como fin recaudar fondos. La cancha está situada en un albergue de la organización YMCA, en Alexandria, a 20 minutos del Capitolio.
Armado con el terrible M-4, de 30 balas por cargador, el atacante pisó el campo, apuntó a los parlamentarios y se sumergió en la vorágine. Los congresistas, bajo la lluvia de balas, escaparon como pudieron. “Fue una locura”, rememoró a la CNN el congresista Mo Brooks.
En la balacera cayó Scalise, el tercer hombre con más poder entre los republicanos del Congreso. Otro parlamentario, según las primeras versiones, también fue herido. “De pronto oí un ¡bam! Me di la vuelta. Lo vi solo por uno o dos segundos. Estaba en la tercera base y seguía disparando a la gente... Escuché gritar a Steve Scalise. Le habían alcanzado. Los tiros no paraban y vi a todo el mundo dispersándose por la pista", contó Brooks.
Scalise, alcanzado en la cadera, no podía moverse. Empezó a arrastrarse por el campo, mientras el tirador proseguía su ataque. Muchos congresistas buscaron refugio detrás de los banquillos. "Me quedé ahí parapetado mientras mi hijo de 10 años salía del lugar y se escondía de bajo del coche", recordaba el congresista por Texas Joe Barton.
Los policías y guardaespaldas se lanzaron a defender a los parlamentarios. “A corta distancia empezó un tiroteo, hubo un policía que se interpuso y se enfrentó directamente al atacante. Solo con su pistola empezó a repeler la agresión, creo que resultó herido”, señaló un testigo a la televisión.
El agresor fue alcanzado. Rápidamente, los agentes le inmovilizaron. El lugar se había llenado de sangre. El pánico se mantenía. La posibilidad de que hubiese más atacantes hizo que los policías mantuvieran las armas en la mano.
Scalise, médico de profesión, dirigió a sus compañeros en los primeros auxilios. Un congresista buscó unas tijeras, le cortó los pantalones y accedió a la herida. Para frenar la hemorragia, Brooks le taponó con ropa, luego le hizo un torniquete con su cinturón. Los helicópteros sanitarios no tardaron en llegar. Scalise y otros fueron llevados por aire al hospital de Fairfax.
En el lugar quedó el aire de la tragedia. Que no se hayan registrado muertes es casi una contradicción. Tanto por la potencia del arma empleada como por la indefensión de las víctimas concentradas en un campo horizontal y sin protección, el tiroteo estaba destinado a devenir en un matanza.
El FBI mantuvo una extrema cautela con las investigaciones. No facilitó datos del agresor ni quiso validar la teoría de un lobo solitario. "Es demasiado pronto para cualquier hipótesis, exploramos todos los ángulos", dijo el encargado de las pesquisas", señaló el encargado de las pesquisas.
El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, ha informado de que el presidente, Donald Trump, y el vicepresidente, Mike Pence, están al tanto de los sucesos en Virginia. Trump, que hoy cumple 71 años, se ha mostrado profundamente entristecido por estos hechos.
Fuente: Agencias/ BBC MUNDO
