En plena crisis, la convocatoria a una Constituyente por parte del presidente Maduro también fue recibida con protestas por parte de la oposición.
La oposición rechazaba que no hubiera un referendo previo así como los términos en que fue convocada la elección de constituyentes, que consideraban diseñada para que el gobierno se garantizara el control del órgano.
Varios gobiernos extranjeros, como Estados Unidos, Colombia y la Unión Europea, calificaron como ilegítima la convocatoria de Maduro a una Constituyente y han llamado a su suspensión.
Aunque otros países, como Nicaragua, Bolivia, Cuba y Rusia, respaldan la legitimidad de la nueva Asamblea, que contará con más poderes que el presidente.
Debido al boicot opositor, el conteo del número de participantes en la elección se convirtió en la cifra clave con la que medir el apoyo con el que contaba la Constituyente impulsada por el gobierno.
La oposición había celebrado una consulta semanas antes en la que aseguró haber contado con más de 7,6 millones de votos en rechazo de la iniciativa de Maduro.
Fuente: BBC MUNDO



