Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Cuaderno de historias de Alfred López
18-9-2017
Cuando alguien escribe, habla o lee sobre quién fue el más cruel y despiadado asesino en serie de la Historia de la Unión Soviética irremediablemente acude a nuestra cabeza la figura de Iósif Stalin, líder y dictador comunista de la URSS y quien es responsable de millones de muertes durante los años en los que se mantuvo en el poder, la mayoría través de la ‘purga’ a la que sometió a sus supuestos enemigos, la persecución a los judíos o el genocidio en Ucrania (por citar unos pocos ejemplos).
De todos estos crímenes el dictador soviético fue responsable, porque se encontraba tras la orden de llevarlos a cabo, pero no fue la mano ejecutora, de ahí que haya puesto entre paréntesis el latiguillo ‘sin contar Stalin’ en el título de este post sobre el que se considera (dentro de la crónica negra rusa) el más sanguinario y cruel asesino en serie en la Historia de la URSS: Andrei Chikatilo, conocido popularmente como ‘El Carnicero de Rostov’.
A lo largo de doce años (entre 1978 y 1990) Chikatilo cometió más de medio centenar de asesinatos siendo cada vez más cruel y despiadado con sus víctimas. Tal y como iba matando iba descubriendo nuevos placeres en la forma de ejecutar y torturar, cuanto más cruel era más deleite sentía, llegando incluso al orgasmo, algo que le solía ser sumamente difícil en sus relaciones de pareja.
Desde que siendo apenas un adolescente sintió excitación sexual al abalanzarse sobre una compañera de estudios de su hermana para darle un abrazo quedó vinculado en su cerebro el hecho de un acto violento con el placer sexual, motivo por el que a lo largo de su vida adulta le costó muchísimo poder tener relaciones estables y sobre todo encontrar satisfacción de la forma convencional. Apenas podía conseguir tener una erección y sus eyaculaciones llegaban teniendo el miembro flácido… eso sí, tras algún tipo de forcejeo o situación violenta.
Consiguió un empleo de maestro de escuela y numerosas fueron las ocasiones en las que lo pillaron tocando su miembro mientras observaba a sus pequeños alumnos y alumnas. Tras varias advertencias por parte de la dirección, finalmente fue despedido, pero las autoridades soviéticas no actuaron ante tal caso de perversión sexual y Chikatilo campó libre.
No fue hasta 1978, a la edad de 42 años, cuando cometió su primer crimen. La víctima fue una niña de nueve años llamada Yelena Zakotnova a quien secuestró con intención de manosearla y sentir placer, pero en el forcejeo produjo una herida a la pequeña y el brotar de la sangre excitó muchísimo a Andrei Chikatilo quien tuvo una erección en cuestión de segundos.
Su tan ansiada erección había llegado tras un episodio de violencia, motivo por el que decidió ensañarse con la niña asestándole múltiples navajazos, consiguiendo eyacular como hacía mucho tiempo no había logrado hacer.
Este fue el primero de algo más de una cincuentena de crueles asesinatos. Al principio distanciados en el tiempo (el segundo no lo cometió hasta 1981, tres años después), pero posteriormente cada vez eran más frecuentes y seguidos: siete en 1982, ocho en 1983, quince en 1984, en 1985 un par de veces ya que recayeron las sospechas sobre él y se mantuvo un par de años inactivo. En 1987 retomó gradualmente sus crímenes empezando con tres ese año, cuatro en 1988, seis en 1989 y ocho en 1990 (fue detenido finalmente el 20 de noviembre de ese mismo año).
Dejó una estela de crímenes cruelmente cometidos. A sus víctimas, que en su mayoría eran niños y niñas de muy corta edad, algunos adolescentes y un par de mujeres adultas de 31 y 45 años, les costaba los genitales, abría en canal, comía parte de sus órganos y eyaculaba sobre los restos de sangre y vísceras.
Fuente: Yahoo Noticias