GETTY IMAGESLenin y Krupskaia se conocieron a finales del siglo XIX, se cree que en 1894, cuando ella era ya activista de ideología marxista.
Por esa actividad fue condenada en 1898 a tres años en el exilio en Siberia,donde Lenin también cumplía condena por sus actividades contra la autocracia zarista. Se casaron ese mismo año.
Luego vivieron juntos en varias ciudades europeas, época durante la que ella ejerció como su secretaria personal.
Como explica en su libro "Mujeres bolcheviques" (Bolchevik Women, 1997) Barbara Evans Clements, entre todas las mujeres en el exilio en los años pre revolucionarios, "ninguna fue más importante que ella".
"Era una mujer extraordinariamente diligente y competente, que podía escribir 300 cartas a la semana, la mayoría en código, y mantener un seguimiento de las direcciones y los alias de gente que estaba casi siempre escapando, además de mantener las cuentas financieras", explica Clements.
Tras la toma de poder por parte de los bolcheviques, Krupskaia llegó a ser miembro destacado del Comisariado Popular de Educación (Narkompros).
A partir de 1937 integró también el Presidium del Soviet Supremo de la URSS, la jefatura colectiva del Estado.
Krupskaia tuvo un importante papel como teórica e historiadora de la educación,y por su participación en la organización del sistema de educación socialista,relatan Mihail Skatkin y Georgij Cov'janov en la revista "Prospects" de la UNESCO.
Era una mujer extraordinariamente diligente y competente"
Ferviente defensora de la necesidad de alfabetizar a la clase obrera, se encargó de crear la red de bibliotecas del nuevo Estado.
En la década de 1920 se concentró en apoyar a Lenin, cuya salud era precaria tras sufrir su primer derrame cerebral en 1922. "Adoptó para sí misma la tarea de cuidarlo además de mediar entre él y otros miembros del Politburó (el órgano de dirección del Partido Comunista de la URSS)", cuenta Clements.
Tras su muerte, en 1924, Krupskaia volvió a Narkompros. Tomó partido por Grigori Zinóviev cuando la alianza entre este y Stalin se rompió en 1925, pero logró posteriormente sobrevivir a las purgas estalinistas, a pesar de que su relación con el sanguinario líder de la URSS no era buena.
"A ella no le gustaba Stalin, y no en poca medida porque él la trataba despectivamente, rechazando honrarla como una revolucionaria que había estado en el centro de la vida del partido cuando él todavía era un seminarista en Georgia", dice Clements.
Krupskaia siguió trabajando en el área de la educación, publicando decenas de libros y artículos, y fue condecorada con la Orden de Lenin en 1933 (la mayor condecoración civil en la URSS).
Murió en 1939 y sus restos están enterrados en el muro del Kremlin, junto al mausoleo de Lenin.
2. Alexandra Kollontai
En 1917, Kollontai era considerada como la mejor oradora de sexo femenino del partido bolchevique.
De origen noble, rechazaba la idea extendida entonces entre las revolucionarias de que las mujeres no debían ocuparse de su apariencia física.
KEYSTONE/GETTY IMAGES"Su reputación como rebelde sexual, su belleza, el ardor de su forma de hablar, y el tono inflexible de sus discursos intrigaba a sus audiencias y la convirtieron en una celebridad, algo que ella disfrutaba inmensamente", escribe Clements.
Tras el triunfo bolchevique, Kollontai fue nombrada comisaria de Bienestar Social, lo que la convirtió en una de las primeras mujeres en ocupar puestos gubernamentales en la historia europea y en la primera mujer en el gobierno bolchevique.
Como comisaria, publicó importantes decretos sobre financiación pública de la maternidad y el cuidado infantil y fue asesora en la elaboración de la nueva ley matrimonial.
Más que cualquier otra, "Kollontai exploró en su totalidad la opresión de las mujeres, hablando no solo de las causas económicas de su posición secundaria, sino también del doble estándar de la moralidad de la época, en particular en las relaciones sexuales", le dice a BBC Mundo Katy Turton, autora del libro "Forgotten Lives: The Role of Lenin's Sisters in the Russian Revolution, 1864-1937" sobre la vida de las hermanas de Lenin.
Su papel fue crucial en la mejora de los derechos de las mujeres.
Solo seis semanas después de la Revolución de octubre, los bolcheviques reemplazaron el matrimonio religioso por un registro civil y se facilitó el divorcio para ambos cónyuges.
Estas medidas se incorporaron un año después al Código sobre el Matrimonio, la Familia y la Tutela, que estableció la igualdad ante la ley de hombres y mujeres, afirma Megan Trudell en su artículo "Las mujeres de 1917", publicado en la revista socialista Jacobin.
"El concepto de hijos ilegítimos fue eliminado: si una mujer no sabía quién era el padre, todos sus anteriores parejas sexuales eran responsables colectivos del niño", explica Trudell.
En 1919, Kollontai fundó junto con otras revolucionarias feministas el Zhenotdel: el departamento de las mujeres trabajadoras y campesinas dentro del secretariado del comité central del Partido Comunista.
Y aunque los historiadores no están de acuerdo sobre el éxito que tuvo la iniciativa, lo que sí está claro es que jugó un importante papel en la organización de las mujeres de la URSS, explica la Enciclopedia de Oxford de las Mujeres en la Historia mundial.
En 1929, Kollontai fue apartada del Zhenotdel y se acercó a Oposición Obrera, una corriente bolchevique que criticaba la burocratización del partido y pedía reformas.
"El concepto de hijos ilegítimos fue eliminado: si una mujer no sabía quién era el padre, todos sus anteriores parejas sexuales eran responsables colectivos del niño"
Como resultado de esa postura, fue alejada y nombrada para un puesto en el extranjero dentro de una delegación comercial rusa en Noruega.
Kollontai acabó desarrollando una larga y distinguida carrera diplomática. Murió en 1952 en Moscú.



