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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Lilibet, la médico cubana estrangulada y envuelta en una alfombra por su marido

La joven trabajaba en una gasolinera a la espera de que le homologasen el título de Medicina. Tenía un hijo de seis años junto al asesino, quien planeó la fuga tras contar el crimen a un conocido. Fue detenido en el aeropuerto.
La joven trabajaba en una gasolinera a la espera de que le homologasen el título de Medicina. Tenía un hijo de seis años junto al asesino, quien planeó la fuga tras contar el crimen a un conocido. Fue detenido en el aeropuerto.
La joven trabajaba en una gasolinera a la espera de que le homologasen el título de Medicina. Tenía un hijo de seis años junto al asesino, quien planeó la fuga tras contar el crimen a un conocido. Fue detenido en el aeropuerto.
La joven trabajaba en una gasolinera a la espera de que le homologasen el título de Medicina. Tenía un hijo de seis años junto al asesino, quien planeó la fuga tras contar el crimen a un conocido. Fue detenido en el aeropuerto.

La joven trabajaba en una gasolinera a la espera de que le homologasen el título de Medicina. Tenía un hijo de seis años junto al asesino, quien planeó la fuga tras contar el crimen a un conocido. Fue detenido en el aeropuerto.

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Por: Marta Espartero 

Lilibet Hernández Rodríguez no llegó a cumplir los 28 años. Horas antes de su cumpleaños, su marido la estranguló, envolvió su cadáver en una alfombra, la escondió dentro de un armario del domicilio que compartían en Arona (Tenerife) y huyó.

Lilibet, Lili, como la conocían sus seres queridos, había nacido en Holguín (Cuba) el 1 de noviembre de 1989. En esta ciudad caribeña, a poco más de cien kilómetros de Santiago de Cuba, la joven había pasado su infancia junto a su madre y sus hermanas. Holguín es conocida por ser una de las capitales del servicio sanitario cubano. Fue allí donde Lilibet se licenció, con 23 años, en Medicina. Justo antes de emigrar a España junto a gran parte de su familia materna, que era de origen español. "Es una chica muy estudiosa, muy profesional", cuentan sus conocidos a EL ESPAÑOL.

Esta joven médico era "una mujer maravillosa, siempre alegre, siempre sonriente", según una antigua vecina en Cuba. En el barrio todo el mundo conocía su desparpajo, su amabilidad y su sonrisa. También en el barrio tinerfeño de El Fraile, en Arona, donde residía junto a su familia desde que se mudó.

Lili trabajaba en una conocida gasolinera de la isla de Tenerife a escasos quince minutos de su domicilio en coche. Es un establecimiento grande, con una cafetería separada de la zona de repostaje. Allí se encargaba de atender a los clientes como camarera.

A José Antonio P.B., su marido y presunto asesino, lo conoció en Holguín. También era cubano, pero diecisiete años mayor. Él llevaba un escaso mes en Tenerife, tras acogerse a un programa de reagrupamiento familiar. Ahora vivían los dos junto a su hijo de seis años en una vivienda de alquiler en el número 52 de la calle Tenerife de Arona. Ella era feliz en Canarias. Él, en cambio, no tanto. Era muy celoso: vigilaba a Lilibet y discutían con asiduidad, según fuentes cercanas a la investigación consultadas por este periódico. No constaban antecedentes de violencia ni denuncias previas.

Este martes, una pelea de madrugada terminó con el peor de los desenlaces. José Antonio decidió estrangular a su mujer hasta que la asesinó y, después, esconder su cadáver enrollado en una alfombra en uno de los armarios de su domicilio. Minutos después, huyó. Poco después de la medianoche, el presunto asesino llamó a un familiar, al que le confesó lo que había hecho con Lili y que se había fugado. Tras colgar, fue este ser querido quien alertó a la Policía. 

Los agentes no encontraron ni a Lilibet ni a su asesino cuando llegaron al inmueble. Tampoco a su hijo, que se encontraba en el domicilio de unos familiares de ella. En la casa no había nada sospechoso, excepto un olor desagradable, según La Opinión de Tenerife. Así que, tras la primera inspección, la Policía revisó de forma más concienzuda todas las habitaciones. En una de ellas, dentro de un armario y enrollado en una alfombra, hallaron el cadáver de Lili. Los servicios médicos sólo pudieron certificar su muerte. Ni rastro del agresor.

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Unas horas más tarde, la Guardia Civil recibió una llamada de José Antonio. Estaba en el aeropuerto de Tenerife Norte, en el otro extremo de la isla. Pretendía huir en un avión, pero, al no haber conexiones a esa hora, había decidido entregarse.

Lilibet Hernández Rodríguez, de 27 años, es la cuadragésimo octava mujer asesinada por un hombre desde que comenzó el año.

Fuente: elespanol.com

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