Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Albert Einstein se enamoró de Margarita Koniónkova, una espía soviética al servicio de Stalin (imagen vía Associated Press)
Por: Alfred López
6-6-2018
Albert Einstein fue una de las mentes más privilegiadas que ha dado la ciencia. Vivía por y para la física y, aunque en un principio le costó lo indecible el poder demostrar sus teorías, finalmente fue reconocido mundialmente y hoy en día se tiene como uno de los científicos más importantes de la Historia.
Pero la ciencia no era lo único que le interesaba a Einstein, sintiendo una gran pasión por la música (especialmente en la ejecución del violín) y teniendo un desmesurado interés hacia las mujeres, siendo infinidad de nombres femeninos los que se vinculan al currículo sentimental y sexual del genio alemán.
Entre las diversas y apasionadas relaciones que el físico tuvo destaca una historia que en su tiempo pasó prácticamente desapercibida y que se dio a conocer a mediados de la década de 1990 (Einstein llevaba fallecido cuarenta años) tras descubrirse unas cartas de amor (en concreto nueve) que el científico escribió a Margarita Koniónkova entre 1945 y 1946.
Margarita Koniónkova era la esposa de otro genio, pero en este caso de la escultura: el ruso Serguéi Koniónkov. Debido al trabajo de su esposo, en 1923 la pareja inició una gira por varios países, la cual acabó alargándose 22 años antes de volver a la Unión Soviética (por orden de Stalin) a finales de 1945.
Ese largo viaje del matrimonio (quienes se habían casado en 1922) los llevó hasta los Estados Unidos instalándose a vivir en Nueva York, donde el escultor montó un estudio de trabajo y Margarita se dedicó a la vida social americana, reuniéndose con los más insignes personajes estadounidenses de la época y sus esposas (entablo una amistad con la Primera Dama Eleonora Roosevelt).
Uno de eso influyentes personajes fue, sin lugar a dudas, Albert Einstein, y aunque aparentemente tan solo se trató de una simple amistad (evidentemente con el componente de admiración al tratarse de una de las mentes más privilegiadas del momento), nunca trascendió que entre ambos existiera algo más allá de una cordial amistad (a pesar de la fama de mujeriego del físico).
Einstein enviudó en 1936 (a la edad de 57 años) y, parece ser, que a lo largo de la siguiente década mantuvo un idilio con Margarita Koniónkova, quince años menor que él, algo que aunque algunos podían intuir nunca se llegó a confirmar hasta el hallazgo de las mencionadas cartas.
Pero a finales de 1945 llegó hasta el matrimonio Koniónkov una orden del mismísimo Iósif Stalin quien les obligaba a retornar a la Unión Soviética en un trasatlántico que mandó a Nueva York exprofeso para ello.
La Segunda Guerra Mundial había terminado hacía unos meses y la URSS se convertía de la noche a la mañana en el enemigo nº 1 de los EEUU. El dirigente soviético quería que sus ‘genios nacionales’ (que habían quedado desperdigados por medio planeta a consecuencia del conflicto bélico) regresasen y entre ellos estaban el escultor y su esposa.
Pero al igual que el idilio entre Einstein y Koniónkova no se conoció hasta décadas después, también se supo posteriormente cuál había sido la razón principal y verdadera de las numerosas reuniones que mantuvo Margarita con los insignes personajes de Estados Unidos: espiar para la URSS.
Fuente: Yahoo Noticias