Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Fotograma de la película propagandística sobre el al supuesto gueto de Theresienstadt que sirvió para engañar a los observadores de la Cruz Roja Internacional (imagen vía Wikimedia commons)
Por: Alfred López
20-6-2018
De sobras conocido es el genocidio nazi en el que se encerró y eliminó a millones de personas por no ser de ‘raza aria’. Homosexuales, gitanos, negros y sobre todo judíos fueron el objetivo de persecución durante el Tercer Reich, siendo encerrados en campos de concentración o de trabajos forzados y muriendo un gran número de ellos.
Entre los muchos campos de concentración que Hitler ordenó habilitar se encuentra el ‘Campo de concentración de Theresienstadt’, el cual ha pasado a la historia por una curiosa (a la vez que miserable) artimaña que los nazis realizaron para engañar a un comité de la Cruz Roja Internacional que exigió visitar aquel lugar ante las noticias que le había llegado a la organización humanitaria de que no se respetaban los derechos humanos.
El campo Theresienstadt fue inaugurado en 1941 en una antigua fortificación situada a sesenta kilómetros de Praga y que había pertenecido a la Familia Real durante el imperio Austrohúngaro.
No se concibió como un campo de concentración o trabajos forzados sino de tránsito, en el que irían llegando los prisioneros judíos que después se distribuirían por otras instalaciones o acabando con sus vidas.
Tenía una capacidad para cinco mil personas pero allí se llegaron a enviar más de cincuenta mil, quienes vivían hacinados y en unas pésimas condiciones. Se calcula que diariamente morían en Theresienstadt alrededor de medio centenar de personas solo por desnutrición o enfermedades víricas, ya que tampoco contaban con unos mínimos sanitarios.
Pero todo cambió (tan solo por unos días) cuando fue anunciada la visita de la Cruz Roja para junio de 1944. El Reich alemán (que ya comenzaba a estar en sus horas bajas) quería mostrar a la organización humanitaria que aquel lugar no se trataba de un campo de prisioneros sino de una ciudad (gueto) que el Führerhabía mandado construir para los ciudadanos judíos que habían sido enviados allí a la espera de poder marchar rumbo a Palestina.
Desde el alto mando del Tercer Reich se ordenó adecentar Theresienstadt para que pareciera, a ojos de los observadores internacionales que lo visitarían, como una ciudad modélica. Se llevaron a un gran número de presos (los que padecían desnutrición y enfermedades), construyeron jardines y parques infantiles, bancos para sentarse, se pintó e incluso se habilitó una sala de teatro para que se realizara una representación.
Daba la casualidad que en aquel lugar habían ido a parar varios compositores, cineastas, directores de teatro y dramaturgos judíos muy famosos en su época, por lo que se le quiso dar un aire de gueto cultural y bohemio.
A los presos se les dio una hogaza de pan y un trozo de carne, algo que llevaban años sin comer y se les obligó a vestirse elegantemente. Se les dio consignas para que las repitieran en caso de ser preguntados por los miembros de la Cruz Roja y aquel que no lo hiciera sería asesinado.
Incluso se llegó a rodar un cortometraje propagandístico que mostraba el idílico lugar. Para ello se utilizó al director de cine alemán Kurt Gerron (quien estaba encerrado allí por su condición de judío) y se le obligó a filmar dicha película que posteriormente se mostraría al mundo en una campaña en la que enseñar lo bien que se vivía en el gueto de Theresienstadt.
Cabe destacar que, tal y como se acabó el rodaje del fime, Gerron y su familia fueron llevados al Campo de concentración de Auschwitz donde fueron asesinados en noviembre de 1944 mediante la cámara de gas.
Cuando en junio de 1944 llegaron los representantes de Cruz Roja Internacional al supuesto gueto de Theresienstadt, vieron que todo aquel lugar estaba en orden, los habitantes vivían en unas condiciones dignas y que no había nada que censurar al Tercer Reich respecto al trato que se le daba a la población judía allí residente.
Una infame farsa que engañó a los observadores de la organización humanitaria y que evitó que estos pudieran hacer nada para mejorar o salvar la vida de quienes fueron deportados a Theresienstadt. Según consta, un total de 141.184 personas pasaron en algún momento (entre 1941 y 1945) por este campo de concentración de las que 33.521 fallecieron a causa de enfermedades y desnutrición y 88.323 fueron deportados a otros campos de concentración, donde un gran número murieron asesinados por los nazis.
Fuente: Yahoo Noticias