Muchos disidentes que sufrieron cárceles injustas no han logrado conectarse por estas orillas. Hacen de toda para vivir honradamente y han aprendido a reconocer que Cuba tiene muchos canallas de este lado.
Por: Ramón Colás
Clinton-Misisipi/ 26-12-2018
En las redes sociales han divulgado las imágenes de Rafael Serrano, vocero oficioso del régimen cubano, en pijama y en un lugar de Miami. Sin embargo, la mejor lectura que podríamos hacer demuestra lo bien que sabe conectarse el personaje en ambas orillas. No es el único. Tampoco ha sido el primero y seguramente no llegará a ser el último. Y lo aseguro porque desde hace algunos años, bastante ya, se asoman por acá, en el anonimato y a ojo vista, los hijos de papás y figurines cercano al poder en Cuba.
Han construido un canal seguro para asegurarse la venida y el regreso sin despertar asombro. Saben que Miami no es el mismo y jamás volverá a ser el bastión de antes porque está permeado por la redundancia del error. Debilidad aprovechada por la dictadura para lanzar sin miedo, en cualquier esquina de la ciudad, a sus incondicionales creyentes. La llamada resistencia del sur de la Florida se hunde en el abismo, se muere y los signos de cansancio, comienzan a menguar el patriotismo. Es ahí cuando los conectados, como Serrano y los hijos de papá, vienen, residen, ocupan espacio en los medios, se declaran anticastrista por conveniencia y ninguno pide perdón por los errores –también los crímenes- de sus progenitores.
Son las conexiones. Los contactos extras e intramuros. Los oportunismos. Y lo peor, las traiciones. Cuba ha parido más traidores que poetas. Los perjuros de acá han llegado tan altos que se dan el gusto de exponerse en la prensa y por ahí andan culpando al exilio de la tragedia nacional y expelen, a mansalva y con alevosa cobardía, la dignidad de los cubanos buenos.
Muchos disidentes que sufrieron cárceles injustas no han logrado conectarse por estas orillas. Hacen de toda para vivir honradamente y han aprendido a reconocer que Cuba tiene muchos canallas de este lado. También gorrones con títulos en la pared y un largo currículo de cinismo cuando abordan la tragedia cubana como si se tratara de una mercancía de papel. Pero están conectados. Son los gurúes. Los guías de ahora que aspiran a ser los de mañana. Los refundadores de la patria que viene siendo algo así como los imprescindibles.
Vaticino –y ojala me equivoque- un futuro para Cuba entre conectados de allá y de acá. Sí, porque los fines de ambas convergen en la atracción pragmática para estar en primera fila sin importar cuantas cabezas tengan que pisar.
¡Coño!, es que Cuba duele.