El país al que llegó el líder norcoreano tiene una historia de éxito. Es el éxito que consiguió Vietnam después de años de balanceo entre el socialismo y el capitalismo. Esta política que Hanói aplica en su territorio se llama doi moi —la renovación—, es decir, una economía de mercado orientada al socialismo.
Hay que admitir que el enfoque ha sido bastante fructífero. Hoy en día las dos ciudades más grandes del país, Hanói y Ho Chi Minh, se han convertido en terreno fértil para la construcción de enormes rascacielos. Sus concurridas calles están repletas de automóviles y motocicletas, lo que comprueba que el nivel de vida de la población viene creciendo.
Corea del Norte, por su parte, está por detrás de Vietnam en muchos aspectos, a pesar de que en los últimos años ha dado pasos muy grandes para diversificar su economía y hacerla más abierta. Por ahora, el caso vietnamita es un ejemplo a seguir. La pregunta es si Pyongyang está lista para seguirlo.
Un período de transición, explicó, supone la existencia de una economía mixta: en el país la mayoría de las empresas son públicas, aunque existe un sector privado bien desarrollado.
Aunque Corea del Norte proclamó que ya vive en socialismo, esto no significa que la sociedad se convirtió en una sociedad socialista en un instante. Vietnam, por su parte, permite la iniciativa privada de manera abierta.
"Creo que los norcoreanos se precipitaron demasiado con el anuncio sobre la construcción del socialismo, deberían haber dado más tiempo a la iniciativa privada", opina el experto.
Por otro lado, después de la guerra Vietnam, que sufrió una agresión estadounidense que dejó una enorme cantidad de muertos, entabló un curso dirigido a alcanzar la reconciliación con EEUU.
Corea del Norte no pudo alcanzar la reconciliación con Washington porque las fuerzas norteamericanas estaban presentes en el sur de la península. En el caso de Vietnam todo era diferente: Hanói logró establecer el control sobre el sur del país en el marco del conflicto armado que culminó con la derrota de Estados Unidos.
"Estados Unidos no representaba una amenaza para Vietnam porque sus tropas no estaban en la puerta, como fue en el caso de Corea. EEUU no reconocía la existencia de Corea del Norte porque quería que el sur dominara la península entera", señaló Kim.
Vietnam fue capaz de construir sus relaciones con Estados Unidos porque sabía que Washington no apoyaría a ninguna fuerza dentro del país asiático dado que Vietnam del Sur, el régimen capitalista apoyado por EEUU, dejó de existir en 1975 como consecuencia de la guerra.
Corea del Norte hace mucho tiempo apostó por el sector de la industria pesada, mientras que Vietnam prefirió la industria ligera. Pero Pyongyang, por su parte, está allanando el camino hacia la diversificación de su economía y ahora también apuesta por la industria ligera.
La decisión de apostar por la industria pesada creó menos ganancias en la economía norcoreana porque no es tan rentable como la industria ligera. Esta última le reporta a Vietnam grandes beneficios.
"Sin embargo, el caso de Vietnam parece más simple porque no tiene un competidor como lo es Seúl para Pyongyang. En este sentido, Hanói se siente mucho más libre", destacó.
Según Kim, los vietnamitas sí recuerdan las atrocidades que cometieron los estadounidenses en su territorio, pero no plantearán este tema mientras sea provechoso colaborar con Estados Unidos para el desarrollo económico del país.
"A EEUU no le interesa una Corea del Norte fuerte. Ahora prometen a Corea del Norte que será un país próspero, pero estas no son nada más que palabras", explicó el entrevistado.
Estados Unidos, continuó, puede prometer muchas cosas a Pyongyang, pero es posible que en realidad ni siquiera planee cumplir sus promesas ya que no excluye que con el paso de tiempo Corea del Norte deje de existir. O llegará otro presidente y simplemente dirá que no tiene nada ver con las promesas de su predecesor, concluyó.
Fuente: SputnikNews
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