Hoy 18 de marzo de 2013 se cumple el décimo aniversario de la Primavera Negra de Cuba, una de las mayores olas de represión que se registró en los últimos tiempos en la Isla comandada por los hermanos Castro. El auge del movimiento opositor así como los resultados positivos del Proyecto Varela, impulsado por el Movimiento Cristiano Liberación (MCL), del hoy ya fallecido Oswaldo Payá, generaron una reacción de furiosa reprimenda por parte de la dictadura, que movilizó a cientos de agentes de la policía política para detener a 75 opositores, activistas y periodistas independientes.
El régimen se mostró ágil en la resolución de los procesos judiciales contra la oposición. Los detenidos fueron juzgados del 3 al 7 de abril del mismo año 2003, momento en el que el mundo mantenía su mirada fija en Irak, donde el gobierno norteamericano de George Bush había declarado la guerra al dictador Sadam Hussein. Jugando con esa ventaja, los Castro sentenciaron a los opositores arrestados con penas que iban de los 6 a los 30 años. Los condenados fueron conocidos como los prisioneros de la Primavera Negra de Cuba. De este capítulo nació luego el movimiento de las Damas de Blanco, integgrado por mujeres de los opositores encarcelados.
Uno de los activistas apresado por esos días fue Orlando Zapata Tamayo, humilde albañil de Banes, que se declaró en huelga de hambre a principios de diciembre de 2009, reclamando mejores condiciones carcelarias. El opositor se mantuvo firme hasta que acabó falleciendo el 23 de febrero del 2010. Su muerte generó un impacto mediático global, levantándose condenas al régimen cubano desde distintas partes del mundo. El régimen vinculó las condenas a una supuesta campaña mediática contra el gobierno de Castro. Al cabo de unos meses, y mientras proseguía la presión internacional sobre los déspotas de La Habana, el régimen, compinchado con la Iglesia Católica y el gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero, encontró una salida a la situación facilitando el destierro de la mayoría de opositores. Incluso los restos de Zapata Tamayo no encontraron descanso en su propia tierra y hoy están fuera de la Isla.
Diez años después de la Primavera Negra, las leyes que condujeron a esos inocentes a la cárcel, siguen vigentes en la Isla.
El Blog de Joan Antoni Guerrero Vall