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El próximo 13 de julio se cumplirá veinte años de que 41 cubanos fueron asesinados por el régimen de los hermanos Castro, cuando la embarcación que 72 cubanos utilizaban para intentar emigrar del ‘paraíso’ comunista fue hundida a siete millas de la bahía de La Habana, por tres remolcadores del tipo conocido como Polargo, pertenecientes al Ministerio de Transporte.
Once de los cubanos que resultaron ultimados el 13 de julio de 1994 eran niños que viajaban con sus padres. Véase el nombre y las fotos de la mayoría de las víctimas.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dictaminó:
“Las pruebas demuestran claramente que el hundimiento del barco remolcador ‘13 de Marzo’ no fue un accidente sino un hecho premeditado e intencional”.
Hubo sobrevivientes gracias a la proximidad de un buque de bandera griega, que navegaba hacia la bahía de La Habana. Al percatarse las fuerzas castristas que la tripulación del mercante estaba observando los hechos, los remolcadores Polargo abandonaron su agresión y las lanchas patrulleras conocidas como Griffing –pertenecientes a la Marina de Guerra de Cuba- procedieron a socorrer a las víctimas.
La sobreviviente María Victoria García Suárez perdió a su hijo de 10 años, su esposo, su hermano, tres tíos y dos primos. Es desgarrador el testimonio que brindó desde La Habana:
“…en eso vemos que vienen dos remolcadores de bombero atrás de nosotros. Se pegan a los lados y entonces empiezan a tirarnos agua -agua a presión-. Entonces seguimos y les decíamos que no nos hicieran daño, que llevábamos niños allí y les enseñamos los niños y ellos seguían tirando agua.Después vimos dos más como a siete millas y se pusieron uno por cada lado: uno al frente, otro por detrás y uno de cada lado… entonces, los cuatro empezaron a tirarnos agua y uno de los buques agarró a chocarnos… estaban los cuatro remolcadores -los que nos estaban hundiendo- y nosotros les dijimos que nos salvaran, que nos subieran, que habían niños, y lo que hacían era reírse…”.
Véanse los vídeos con las denuncias hechas por varios sobrevivientes. Por ejemplo, Jeanette Hernández Gutiérrez señala:
“Cuando nosotros vamos saliendo de la bahía vemos dos remolcadores apagados, en la boca de la bahía. Ellos nos dejaron salir, pero después empiezan los chorros de las mangueras de agua, eran constantes, los chorros no nos los quitaban sabiendo que iban niños. Cuando estábamos a siete millas, nosotros vemos que ellos aceleran y se nos ponen al lado… empiezan a darnos bandazos, nosotros levantamos los niños y ellos los ven y empezamos a gritarles que por favor no hagan eso y ellos no hacen caso… Ellos en ningún momento nos dijeron con el altavoz que paráramos ni nada… se nos pone un remolcador por detrás, el más grande… se nos sube en popa y nos parte la mitad del barco… Cuando sucede esto…el barco queda a la deriva porque el patrón, que se llamaba Fidencio Ramel, lo tumban con los chorros de presión de agua, lo tumban al mar. Ellos nos hundieron de la siguiente forma: el remolcador que nos parte la popa se pone por delante y se sube en proa y la parte… estos remolcadores se echan para atrás, desaparecen de allí por unos metros, pero no nos tiran ni salvavidas –nada- no nos brindan ningún tipo de ayuda”.
El tirano Fidel Castro Ruz declaró el 5 de agosto de 1994, el día del Maleconazo y tres semanas después de ocurrida la masacre del remolcador:
“Tan pronto llegaron las noticias del accidente del remolcador, se realizó de inmediato una investigación profunda y exhaustiva,…”.
El dictamen de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desmintió al peor dictador que ha sufrido América:
“la investigación realizada por el Estado cubano no habría sido suficientemente exhaustiva si tenemos en cuenta que no se rescató la embarcación hundida -la cual contenía en su cuarto de máquinas muchos de los cadáveres que perecieron en el naufragio- ni los cuerpos que yacían en el fondo del mar”.
Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH):
“…el Estado cubano no emprendió con seriedad y como un deber jurídico propio las investigaciones en el presente caso. El resultado de ello es la impunidad en que se mantiene el mismo. Por consiguiente, la Comisión considera que el Estado cubano por omisión violó el derecho a la justicia…”.
Jorge García Más, quien perdió catorce familiares en el hundimiento del remolcador ‘13 de Marzo’, describe la masacre realizada por el castrismo el 13 de julio de 1994.
Veinte años después de ocurrida la masacre continúan sin ser juzgados los que la ordenaron y los que la ejecutaron. Al igual que la del río Canímar –ocurrida el 6 de julio de 1980, donde solamente sobrevivieron once de los cincuenta pasajeros de la embarcación turística ‘XX Aniversario’-, la masacre del remolcador ‘13 de Marzo’ es otro crimen de lesa comunidad del castrismo que permanece impune, gracias al silencio cómplice de la comunidad internacional.
Y lo peor, ¡todavía hay gente que defiende el régimen de los hermanos Castro! Por ello es necesario divulgar lo más posible estos hechos, incluyendo:
1- El dictamen de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) que está en español.
2- The report in English on the July 13 tugboat massacre is available at.
¡Es necesario que la humanidad conozca cómo actúan los hermanos que tiranizan a Cuba desde hace 55 años!