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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Abastecerse en Cuba, la isla de la escasez. Por Federico Rivas Molina

04-04-12 

 Una compleja red estatal de mercados incluye desde rudimentarios puestos

en pesos cubanos hasta tiendas en "divisas", dignas de grandes economías

capitalistas. Comercio en negro y militares, las estrellas del sistema.

Crédito foto: Infobae América

 

"Un día te enteras de que han llegado cereales y vas al shopping (mercado)

y compras cereales. Otras veces hay queso crema. Cuando nos enteramos

de que llegó algo nuevo nos avisamos por teléfono. Por qué un día hay, no

lo sabemos. Por qué otro desaparece, tampoco". Leslin Chávez está jubilada

y, como le sucede a buena parte de los cubanos,ocupa la mayor parte de

su tiempo en abastecerse.

 

Comprar un pedazo de carne, un litro de leche o algo tan simple como una

pasta de dientes exige en Cuba una dedicación extrema, además de manejar

códigos y saberes urbanos que garanticen no tan solo obtener el mejor

precio, sino, también, encontrar lo que se desea en la intrincada red de shopping, tiendas, mercados agropecuarios, mercados populares

en pesos cubanos o liberados en pesos convertibles (CUC, a razón de

uno por dólar) con el que el Gobierno intenta garantizar el abastecimiento.

 

Son comunes en La Habana las largas filas frente a los llamados mercados

en línea, los únicos que aceptan la cartilla oficial de racionamiento. Alguna

vez base de la economía hogareña, estas pequeñas libretas otorgan hoy una 

ración casi testimonial. Cada mes, los cubanos reciben a precios mínimos

tres kilos de arroz, dos de frijoles, medio litro de aceite, medio de café, harina,

una caja de fósforos, leche en polvo, medio kilo de pollo, huevos y algunas

pocas cosas más. Los mercados en línea venden en pesos cubanos, a una

paridad de 25 a uno con el CUC. Cuando se agota la tarjeta, la mercadería,

de una escasez notable, se vende a precios diferenciados: si un muslo de pollo

cuesta 2,85 pesos con la cartilla, el mercado lo vende por fuera de ella a 3,85

pesos.

 

Se puede tener mejor suerte en los mercados liberados, puestos que

no venden la canasta estatal y amplían su oferta a jabón de baño, jabón

para la ropa, azúcar refinada y cruda, pasta dental, huevos (a 1,50 pesos

cubanos cada uno), además de ron, vino y cerveza. Es en ellos que puede

conseguirse, por ejemplo, arroz de Brasil a 5 pesos cubanos, contra 1,90

CUC del español. El problema de los liberados es que la oferta es caótica e inconstante, por vender sólo productos nacionales.

 

Si la necesidad es de frutas y verduras, se debe acudir a los mercados

de oferta y demanda (MOD), donde el precio lo fijan los guajiros

  (campesinos) según la disponibilidad de productos. Claro que trabajan

bajo supervisión del Gobierno. Una opción más económica son los

 mercados agropecuarios estatales (MAE). A diferencia de los de

oferta y demanda, éstos dependen de la provisión oficial y apenas tienen

productos. En ocasiones se reducen a un pequeño puesto que vende papas.

Sólo hay dos MAE en La Habana bien abastecidos, a cargo del Ejército

Juvenil del Trabajo, integrado por soldados.

 

 

El feudo militar

 

Un desafío es comprar carne picada, yogur, queso o algún shampoo para

el cabello, el cubano no tiene otra opción que acudir a las tiendas de

recuperación de divisas (TRD). Los cubanos las llaman shopping, y

es allí donde se ingresa en el mundo del CUC, aquél donde todos los

precios deben multiplicarse por 25, y para adquirir cuatro litros de leche

se necesita el sueldo de un médico. Las TRD están desde hace 9 meses

en manos del ministerio de las Fuerzas Armadas y su grupo empresarial

GAVIOTA, que abastece a los grandes hoteles y al Grupo de

Administración Empresarial (GAESA), un poderoso holding también

militar que opera múltiples negocios en moneda extranjera, entre ellos,

el mayor operador de turismo y negocios inmobiliarios, depósitos y tiendas

de comercio minorista no alimenticias.

 

Lo cierto es que en Cuba la gran mayoría de los altos cargos

militares son tambiénempresarios, con acceso a negocios de

alta rentabilidad vedados al resto de la población. En los TRD, la oferta

con respecto a los mercados liberados es infinitamente más amplia, aunque

aún dependen del flujo de importaciones. Es así que puede conseguirse pollo

argentino, aunque luego sólo vendan carne picada o de cerdo, los artículos

de limpieza brillen por su ausencia y sea imposible ampliar la oferta de lácteos frescos más allá del yogur.

 

En ellos, un kilo de bacalao cuesta 50 CUC (más de tres meses de salario

de un maestro de escuela), la langosta se consigue a 23,85 CUC y la carne

de res de primera, cuando hay, a 11 CUC. El queso Gouda, importado,

cuesta 11 CUC, y el Caribe de fabricación nacional, 3,85. Si la idea es

comer chorizo vela español, habrá que desembolsar un salario completo

de profesor universitario (16 CUC), o conformarse con uno nacional a 6 CUC.

En la isla, el filet de merluza es argentino (8 CUC), y la leche en cartón cuesta

2,59 CUC el litro.

 

Los valores, con todo, están lejos de mantenerse constantes. Carlos trabaja

en un TRD del barrio Vedado y asegura que "los alimentos han subido

en promedio un 30% en los últimos tres meses". Y pone como ejemplo

las olivas: las mismas que hoy cuestan 3,45 CUC salían en enero 1,20 CUC.

 

 

El sueño capitalista

 

Pero en Cuba no todo es escasez o productos a cuentagotas. Los llamados

 Fornos, de la compañía Habaguanex, dependiente de la Oficina del

Historiador de la Ciudad,ente encargado de las tareas de reconstrucción

de la Habana Vieja, son establecimientos dignos del mundo capitalista.

Venden productos de alta calidad, importados y en CUC. Habaguanex, que

se jacta de vender mercaderías únicas en el país, controla además 19 hoteles, 39 restaurantes, 56 cafeterías, el parque infantil La Maestranza, la peluquería

barbería Ensueño, un gimnasio y más de 200 tiendas.

 

Habaguanex compite con la Corporación de Exportaciones e

Importaciones (CIMEX) por los dólares de los extranjeros y los CUC

de la creciente clase media cubana, enriquecida por el mercado del turismo,

el alquiler de departamentos o simplemente las remesas de algún pariente exiliado. Depende de los militares y es la mayor corporación comercial

de Cuba, con ingresos calculados en 1.000 millones de dólares al año.

Administra un banco y una naviera, procesa operaciones con tarjetas de crédito,

controla el millonario negocio de las transferencias de remesas, tiene una

inmobiliaria y opera la mayor agencia de viajes de Cuba. Además, posee

unas 2.500 tiendas minoristas, desde centros comerciales a restaurantes

de comida rápida y gasolineras. Concentradas sobre todo en el acomodado

barrio de Miramar, ofrecenelectrodomésticos y productos electrónicos

de última generación y alimentos importados de los Estados Unidos.

Un televisor LCD vale allí 900 CUC, y un refrigerador mediano unos 800 CUC

. Quien gusta de la cerveza, podrá encontrar hasta15 marcas diferentes, todas importadas y a precios internacionales. Es el sitio donde el embargo se vuelve

una ilusión.

 

Lo mismo pasa en la cadena de supermercados Palco, perteneciente al

Palacio de las Convenciones, y las tiendas Caracol, que bajo el control del

grupo GAVIOTA operan en el interior de los hoteles de lujo.  

 

La coexistencia de varios operadores responde a una lógica de competencia

entre empresas estatales. Sin embargo, la liquidación en 2009 de la otrora

poderosa CUBALSE y su absorción por parte de CIMEX parece indicar que

Raúl Castro está decidido a limitar el número de manos que controlan el comercio

en CUC, principal fuente de entrada de divisas.

 


Mercado negro

 

¿Pueden todos los cubanos abastecerse en estos centros de comercio

capitalista? Por supuesto que no. "Dos veces por semana me llama una

persona amiga que consigue todo lo que te imaginas del mercado negro.

Me dice 'oye, que me ha entrado leche condensada'. La carne se la compro

todita a él. Toda la mercadería la consigue de unaempresa del Estado que

abastece a restaurantes de lujo. A esos nunca les falta", explica Leslin.

 

Lo cierto es que el mercado negro es la gran estrella del sistema de

abastecimiento cubano: se nutre en los canales oficiales, vende más barato

que las grandes corporaciones estatales y satisface el gusto de una población

que ya no desea sólo raciones de arroz y frijoles. 

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