Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
La bayoneta que se le introdujo por el recto le causó una hemorragia masiva mortal.
Las pruebas recogidas por la asociación Human Rights Watch durante varios meses y hechas públicas en el informe La muerte de un dictador: venganza sangrienta en Sirteconcluyen que la muerte del dictador libio Muammar Gaddafi se debió al apuñalamiento con una bayoneta que sufrió en el recto, aunque señalan que también podría haber recibido posteriormente un disparo en la cabeza.
Antes de ser capturado por los rebeldes, el dictador había logradosobrevivir a la explosión de una granada lanzada por sus propios guardias que le produjo, eso sí, numerosas heridas de metralla en la cabeza. Fue entonces, explica HRW, cuando varios rebeldes de las milicias de Misrata atraparon a Muammar vivo y comenzaron a golpearle e incluso le apuñalaron en la zona del ano con una bayoneta, que le causó hemorragias masivas.
La presencia de Gaddafi en el convoy atacado sorprendió a los rebeldes de Misrata que, igual que los miembros de Human Rights Watch desplazados en la zona, no sabían que el dictador permanecía en Sirte.
"Cuando capturamos a Gaddafi la situación era un caos. Había muchos rebeldes alrededor y, cuando yo vi a Gaddafi estaba vivo, así que debieron dispararle después, fuera de nuestra vista. Intentamos subirlo a un pickup para sacarlo de allí pero se cayó. La gente comenzó a golpearlo, tirarle del pelo, insultarle. Creo que debía haber tenido un juicio, pero la situación escapó al control", reconoció al equipo de HRW uno de los rebeldes presente en el linchamiento de Gaddafi.
Aunque el momento y la causa exacta de la muerte de Gaddafi no se pueden certificar, el informe de HRW señala que el dictador fue apuñalado y murió, casi con seguridad, de hemorragia. Ya muerto, el cadáver podría haber recibido un disparo en la cabeza antes de ser exhibido al mundo. Estas pruebas -obtenidas en su mayoría gracias a grabaciones de los propios insurgentes- contradicen la versión oficicial de las autoridades libias que aseguran que Gaddafi y su hijo murieron víctimas del fuego cruzado del ataque. Los vídeos muestran, eso sí, que en las imágenes en las que Gaddafi es trasladado a una ambulancia medio desnudo su cuerpo parece ya sin vida.
Mutassim, sin vida
Igual que su padre, Mutassim Gaddafi también fue hecho prisionero y conducido hasta Misrata, donde se le filmó en una habitación bebiendo agua y discutiendo con sus captores. Por la noche, las imágenes de su cuerpo sin vida y con una herida en el cuello circulaban por internet.
El informe de HRW evidencia que en el conflicto libio no se respetaron las mínimas leyes de combate, que establecen que no se puede matar a prisioneros. Porque, si bien las más mediáticas, las muertes violentas de Gaddafi y su hijo no fueron las únicas. Según el informe, las milicias de Misrata habrían ejecutado a docenas de detenidos durante la jornada de captura y muerte de Gadafi.
Con fotos de la morgue
Así, de entre los soldados leales al dictador, al menos 66 habrían sido hechos prisioneros y trasladados desde Sirte al Hotel Mahari. Gracias al vídeo grabado con el teléfono móvil de un rebelde se puede ver a decenas de detenidos maniatados, insultados y golpeados.
Las fotos de la morgue, que Human Rights Watch comparó con los vídeos, demuestran que al menos 17 de esos prisioneros fueron asesinados horas después de su detención en el Hotel Mahari.
Un equipo de voluntarios desplazado casi inmediatamente después de la contienda entre Gadafi y sus detractores al lugar de los hechos pudo comprobar, siempre según HRW, que había más de 100 cuerpos muertos en combate pero restos de hasta 53 personas maniatadas y ejecutadas.
Entre los asesinados se encontraba, por ejemplo, el soldado Ahmed Ali Yusuf al-Ghariyani, de 29 años, golpeado por los rebeldes y acusado de ser leal a Gaddafi por su procedencia, Tawergha, una ciudad que se mantuvo fiel al dictador durante el conflicto. Poco después su cuerpo sin vida se clasificó en la morgue como el cadáver 86 y se incineró.
Aunque HRW insta a las autoridades libias a iniciar una investigación sobre los hechos, parece que, tanto los ciudadanos como los responsables políticos prefieren pasar página a una etapa en la que, como ha quedado probado, se cometieron barbaridades por parte de ambos bandos.
Fuente: La Gaceta.es