Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Pekín/ 7-11-2013
Al menos una persona murió y otras ocho resultaron heridas el miércoles en el norte de China al explotar varias bombas cerca de una sede provincial del Partido Comunista, una semana después del atentado en la plaza Tiananmen de Pekín.
"Se registraron varias detonaciones causadas por artefactos explosivos de tamaño reducido, cerca del comité provincial del partido en Taiyuan", capital de la norteña provincia de Shanxi, declaró la policía local en su página de internet.
El Gobierno provincial informó en su página de internet, citando fuentes policiales, de que las explosiones, que ocurrieron poco antes de las 08H00 (00H00 GMT), dejaron una persona muerta y otras ocho heridas, una de ellas de gravedad.
Este tipo de actos frente a locales del partido único chino son poco comunes, al contrario que las manifestaciones en las calles y otros formas de protesta por motivos sociales o de defensa del medio ambiente.
Según la agencia de noticias estatal Xinhua, que cita a los investigadores del caso, las bombas, al parecer artesanales, estaban cargadas con bolas metálicas, utilizadas para causar más daños.
El canal público de televisión CCTV informó de que algunas de las bombas estallaron en unos jardines con flores en la entrada de las oficinas del partido. CCTV señaló que unos 20 coches aparcados a 100 metros del lugar de las explosiones sufrieron daños y que bomberos y policías están llevando a cabo tareas de rescate y de investigación. Testimonios difundidos por el periódico Caixin hablaron de siete explosiones a lo largo de varios minutos y explicaron que el suelo tembló por la potencia de las detonaciones. Fotos publicadas en la red social Weibo, el equivalente chino de Twitter, mostraron varios vehículos con múltiples impactos en la carrocería y sus neumáticos perforados.
Xinhua citó a dos testigos que dijeron haber oído primero una fuerte detonación, luego vieron humo y una camioneta que explotaba.
En la calle Yingze, donde tuvieron lugar las explosiones, había tenido lugar la semana pasada una manifestación de unos 200 obreros que protestaban por haber sido despedidos, según informaciones difundidas en Weibo.
Una semana antes de estas explosiones, el lunes 28 de octubre, un grupo de ocho "terroristas", según las autoridades chinas, había perpetrado un atentado en la plaza Tiananmen de Pekín. Este ataque dejó dos muertos, además de los tres ocupantes del coche, y 40 heridos.
Según el informe de la policía china, tres uigures de Xinjiang embistieron la entrada de la Ciudad Prohibida de Pekín con un coche cargado de bidones de gasolina.
La televisión pública aseguró que en el atentado, no reivindicado, participaron ocho "terroristas" que llevaban cuchillos tibetanos y 400 litros de gasolina.
Según el jefe del aparato de seguridad chino, Meng Jianzhu, el ataque tuvo el apoyo de un grupo separatista, el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental.
Las autoridades no han ofrecido ninguna prueba para apoyar esta afirmación, que suscitó muchas dudas entre los expertos, dado el carácter "casero" del ataque y la inexistencia de un bastión islamista en China.
Para las organizaciones uigures, estas afirmaciones son meros pretextos para justificar más represión en la región.
Xinjiang es una inmensa región autónoma situada en los confines occidentales de China y que con regularidad se ve sacudida por disturbios que las autoridades suelen imputar a "terroristas" y "separatistas".
Varias bombas explotaron el miércoles en la fachada de un edificio del Partido Comunista chino en la ciudad norteña de Taiyuan, causando la muerte de una persona e hiriendo a otras ocho, dijo un medio estatal.
La agencia de noticias Xinhua señaló que varias bombas de alcance menor explotaron fuera de un edificio del Comité Provincial del Partido Comunista de Shanxi, señaló Reuters.
"A juzgar por la dispersión de 'pequeños trozos de metal, se sospecha que fueron bombas improvisadas", dijo la agencia de noticias.
No hubo explicación inmediata, pero tales incidentes son frecuentes en China y subrayan la preocupación del Gobierno sobre la estabilidad en la segunda economía más grande del mundo, donde está aumentando la brecha entre ricos y pobres y el descontento por problemas ambientales y de corrupción.
Fotografías que circulaban en redes sociales chinas mostraron humo invadiendo la avenida donde está ubicada la sede del partido y coches con los vidrios estallados.
Fuente: Agencias