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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Autoagresiones: Método muy común en las cárceles cubanas para reclamar derechos

JUEVES, 24 DE ENERO DE 2013

Por Orlando Tudela Iribar / Prisionero Político.                 
Guantánamo, 24 de Enero.- El sistema penitenciario cubano se auto titula humanista y reivindicador;
dice concentrar todos sus esfuerzos en aras de lograr un trato que dignifique y reinserte en la
sociedad a las personas que por diversas razones cumplen sanciones preventivas en los diferentes
centros penitenciario del país.
Lo que no se menciona, en los medios informativos oficiales, son los centenares de reclusos que día
a día se auto agreden dentro de las prisiones del país; por eso, debemos hacer esta pregunta ¿Por
qué ocurren estas automutilaciones en las prisiones?
La respuesta a la interrogante es larga y convulsa. Hay que vivir dentro de las prisiones, para hallar
su más cruda realidad; ahí, donde no penetra ningún profesional de la prensa libre de países
occidentales, ni un relator de Derechos Humanos; ahí, donde está la verdad oculta.
En la vida, cuando queremos afirmar algo ponemos ejemplos, para que lo que se diga tenga
absoluta veracidad y creencia. A continuación, cito los ejemplos siguientes:
En la prisión provincial de Guantánamo, déspotas como el mayor Alcides Mejías Gonzales, uno
de los oficiales que dirigen esta prisión, expresó, en unas de las visitas que se programan
semanalmente para inspeccionar la disciplina del penal, que "diariamente ocurren de cinco a
diez auto-agresiones en la población penitenciaria; a pesar de que va en detrimento de la aparente
disciplina y tranquilidad, poco importaba a la oficialidad".
Con este proceder, se evidencia el poco o ningún interés que estas personas manifiestan por los
cautivos en el régimen carcelario.
¿Porqué se auto-mutilan estos reclusos, y como lo hacen? La totalidad, habla de la represión a
que son sometidos, tanto por los guardias del penal como por los que integran el Consejo de
Reclusos, y reclaman asistencia médica, mejor alimentación,  extremar las medidas higiénico-
sanitarias.
Siete de cada diez reclusos reclaman sus beneficios. Es un choque constante con los militares,
exigiendo  lo que les corresponde debido a su buen comportamiento. En la mayoría de los casos
, estos derechos le son negados a los reclusos, por el capricho de algún oficial que impone su  
poder personal para privar a los reos de los beneficios que les corresponden.
Es aquí donde la psicóloga del penal presta su servicio a la guarnición, y se hace cómplice de la
indolencia y frialdad militar negando la debida asistencia a los necesitados de tratamiento  
 especializado.
Este vil comportamiento de los especialistas de salud, dentro de las prisiones, contribuye aun más
a la destrucción física y mental de las personas. Estos médicos, pasan por alto sus juramentos
profesionales  y la misión fundamental de salvar vidas.
Mutilaciones, que van desde cortarse el cuerpo con una hoja de máquina de afeitar, la inmersión
de manos y pies en nylon derretido, la ingestión de sustancias tóxicas, como Salfumán, hasta la
inyección de petróleo con heces fecales. La infección invade rápidamente el cuerpo de la persona;
en la mayoría de los casos fallecen, pierden un miembro del cuerpo, o tiene que efectuarle un
trasplante de órgano.
Recurren hasta a lo inimaginable buscando una alternativa para salir de sus desesperadas
fóbias.
A continuación presentamos algunos casos acontecidos en la prisión de Guantánamo.
José Enrique Charon Marcelli, natural de Guantánamo. Causa de muerte: Gangrena por inyección
de petróleo, 21 de mayo del 2011.
Eloikis Matos Matos, ingresado en segunda ocasión en el puesto médico, infección abdominal por
inyección de heces fecales.
Armando Miclin Dustog, muerte por ahorcamiento, el 12 de mayo del 2012, luego de ser golpeado
por guardias del penal.
Yordanis Calunga Labañino, natural de Guantánamo, ingiere
Salfumán. Intervenido quirúrgicamente, y efectuado trasplante de esófago y duodeno.
Roberto Frómeta Vargas, daños permanentes en ambas manos por introducirlas en nylon
derretido.
Juan Legrá Cardoso, discapacitado de manos y piernas por lesiones graves con instrumentos
cortantes.
Cuántos más tendrán que morir en las prisiones, sometiendo su cuerpo a métodos de tortura
y auto mutilaciones, para que se produzca un cambio en las penitenciarías y mejoren las
condiciones de los prisioneros. Creo que debemos meditar al respecto. 
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