Por: FRANCISCO RIVERO VALERA
9-5-2014
La autoestima es el amor propio y la dignidad de cada persona. O sea, la percepción evaluativa de uno mismo. R Burns.
La autoestima es una condición psicológica natural del ser humano, influenciable positiva o negativamente por otras personas y valores del colectivo.
Puede ser alta y baja.
La persona con alta autoestima es optimista. Segura de sí misma. Se acepta con sus valores, fortalezas y debilidades. Es inconforme ante el progreso. Se siente digna de respeto y respeta a los demás.
Las personas con alta autoestima defienden su dignidad a capa y espada, porque dignidad es sinónimo de libertad y de creatividad en un ser racional con valores morales.
La autoestima, además, es una necesidad humana. Se ubica en la pirámide de Maslow, antes de la autorrealización y después de las necesidades fisiológicas. Y cataliza nuestra manera de pensar, sentir, decidir y actuar a través de la autoeficacia y la autodignidad.
La autoeficacia es la capacidad de confiar en sí mismo. Y de comprender la realidad de los hechos. Y la autodignidad, la seguridad de nuestro valor como personas, origen de la actitud positiva para exigir el derecho a vivir, triunfar y ser felices. Bonet.
Personas con alta autoeficiencia y autodignidad tienen alta autoestima e integran comunidades identificadas con el progreso.
Lo contrario es baja autoestima.
La gente con baja autoestima, en cambio, tiene pobre autoeficiencia y autodignidad y constituyen comunidades sumidas en el atraso y en la marginalidad, entendiendo por marginalidad, más que vivir al margen del alto status socioeconómico, la carencia de objetivos personales. Y sería la condición ideal para la instalación y perpetuación en el poder de regímenes dictatoriales, jinetes del deterioro de la autoestima.
Sería la Venezuela de hoy.
En nuestro país, por ejemplo, la autoestima divide a los venezolanos en 2 grupos.
-Venezolanos que creen y defienden su derecho a ser, poder y tener. Serían las personas con alta autoestima, preocupadas por el progreso personal y del país.
-Y, compatriotas enterrados en su negación de crecer. Serían personas con autoestima baja, sumergidas en la marginalidad y en el atraso. M Barroso.
En los últimos años, se ha visto que la baja autoestima se está imponiendo en el contexto social de Venezuela por influencia negativa, intencional y permanente de modelos de liderazgo que gobiernan al país, que inducen a creer que los antivalores son alternativa de desarrollo. Inaudito.
Por eso la actitud de conformismo y mediocridad de muchos venezolanos de hoy en el trabajo, el lenguaje, la apariencia personal, el irrespeto a los derechos de los demás, dependencia económica del Estado, corrupción, delincuencia y tolerancia pasiva hacia la mentira, al desabastecimiento, a las colas, inseguridad, atropellos a la libertad de expresión, de protesta y demás. Ídem a las maniobras de manipulación de Chomsky.
Sin embargo, hay una buena noticia: si la autoestima puede ser lesionada por personas negativas, también puede ser rescatada con la educación positiva. Tarea imprescindible para lograr el cambio que los venezolanos necesitan.
Y aunque faltaría mucho para lograr ese cambio, "el recorrido de 10.000 kilómetros siempre comienza con un primer paso". P Ch.
Podemos comenzar con la autoevaluación de nuestra autoestima. Si es baja, se entenderá la razón de ser del venezolano de hoy. Y con una sola alternativa para salir de abajo: cambiar de actitud para rescatar la dignidad.
Que así sea.