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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Camila y Yoani, vidas no tan paralelas


Por Claudia Peiró

La bloguera Yoani Sánchez tiene prohibido salir de Cuba. La líder

estudiantil chilena Camila Vallejo visita la isla porque es libre de

viajar por el mundo y criticar a su gobierno, pero ella dice que en

Chile hay más represión que en la isla

Crédito foto: Reuters

 

A la disidente Yoani Sánchez los Castro le han negado reiteradamente

el permiso para viajar al exterior, en castigo por su postura crítica hacia

el régimen. En cambio, acompañada por Karol Cariola, secretaria

general de las Juventudes Comunistas de Chile (JJCC), Camila

Vallejo, vicepresidente de la Federación de Estudiantes de la

Universidad de Chile (FECh), visitó la isla y a su líder máximo

  -hoy retirado-, Fidel Castro, según informa el sitio oficial Cuba Debate.

 

En un artículo titulado Mis razones para viajar a Cuba, la joven, que

ganó fama mundial por encabezar las protestas contra el costo de la

educación en su país, informó con quiénes se reuniría en su visita de

5 días -todas asociaciones oficiales controladas por el partido

  único de Cuba, el comunista- y respondió por anticipado a las críticas,

comparándose con Benedicto XVI: "Los mismos sectores que no han

criticado al Papa por su viaje a la isla, juntarse con Fidel y declinar reunirse

con la disidencia, rasgan vestiduras por la visita que jóvenes comunistas

haremos a la isla".

 

Vallejo señala a quienes critican "con tanta rabia" a Cuba y no hacen lo

mismo respecto a "las guerras, el hambre, la explotación, la violación a

los derechos humanos y un sin fin de concecuencias (sic) de la

deshumanización que ha producido y sigue produciendo el sistema

capitalista y determinados agentes del imperialismo estadounidense".

 

Estas afirmaciones están impregnadas del supuesto de que cualquiera

que critique a la dictadura cubana es un defensor de la injusticia social,

el colonialismo y la dependencia; y que todas éstas son lacras exclusivas del capitalismo. Evidentemente Vallejo ignora que el régimen que defiende

fue servil a un imperialismo (el soviético) mientras denostaba a otro

(el norteamericano) y que las condiciones que Moscú le impuso a la

isla, sumadas a una planificación estatal omnipresente y probadamente

ineficaz son las verdaderas causas del atraso y la pobreza cubanos.

 

La dirigente estudiantil chilena aseguró también que quienes protestan

o disienten la pasan peor en Chile que en Cuba: "Se habla mucho

de la represión que sufre el pueblo cubano, y yo quedé muy impresionada

de lo contradictorio que es ese discurso si comparamos la práctica policial

cubana con la chilena. No vi en ningún momento (...) gases lacrimógenos, vi

a la policía circulando por las ciudades sólo con su uniforme, sin cascos ni

armas de ningún tipo. Ese nivel de cultura cívica, tanto del Estado como del

conjunto de la sociedad, está a años luz de la represión que vivió el

movimiento estudiantil el año pasado".

 

Llamativa es también su conclusión: "Ese tipo de prácticas simplemente

serían inaceptables en la isla, ya que sin lugar a dudas, un pueblo que ha

hecho gala frente al mundo de rebeldía e insubordinación a la injusticia

difícilmente se dejaría acallar con instrumentos represivos".

 

Por motivos generacionales, quizá Vallejo no conoce la variedad de

instrumentos de una represión dictatorial. La Revolución Cubana tuvo en

sus inicios un amplio consenso que se fue diluyendo, primero, por el rumbo

ideológico que tomó y, más adelante, porque el fracaso del régimen diluyó

los logros sociales inciales. En la misma medida en que iba perdiendo

adhesiones, el castrismo aumentaba el control político y social para prevenir

toda insubordinación. Pero desde el comienzo no tuvo pruritos para encarcelar a disidentes ni "purgar" a los que querían cambiar algo, aunque más no fuese por equivocarse en los tiempos. Ya que muchas de las propuestas de algunos

infelices que cayeron en desgracia son hoy aplicadas por Raúl y Fidel Castro, como la autorización a cierta iniciativa privada en el marco de una tibia

apertura económica.  

 

Los comentarios de Vallejo sobre la represión provocaron la reacción de

Yoani Sánchez, quien dijo que le gustaría hablar personalmente con ella,

algo que será muy difícil, si no imposible, por el cerco que han tendido las

autoridades cubanas en torno a la joven chilena. Una práctica habitual en la

isla. Al visitante al que se quiere reclutar como propagandista, se lo entorna,

se lo atiende, se lo adula, se lo lleva de acá para allá; todo, menos permitirle

circular libremente y ver a quién se le dé la gana.

 

Si Vallejo hablara con otros interlocutores que los que las autoridades

ponen en su camino, sabría que, a diferencia de Chile, en Cuba "no hay

derecho a la huelga y las manifestaciones se permiten sólo si son

organizadas por el propio Estado o sus organizaciones de masas",

como lo denuncia otra bloguera cubana, la abogada Laritza Diversent.

 

Es cierto que en Cuba casi no vuela una mosca. Pero eso tiene una

explicación. La represión allí no es sólo a lo que se hace, sino a lo que

se piensa hacer.

 

El código penal cubano, además de ser uno de los más duros del mundo

-aplica el doble de pena a cualquier reincidente e incluye la sentencia

capital-, castiga la peligrosidad social predelictiva, copiada de la

franquista Ley de Peligrosidad Social. En concreto, para el "derecho"

cubano, la presunción no es de inocencia, sino de culpabilidad."Se

considera estado peligroso la especial proclividad en que se halla una

persona para cometer delitos, demostrada por la conducta que observa

en contradicción manifiesta con las normas de la moral socialista", reza

el código penal cubano.

 

Cualquiera puede percibir de inmediato que la única "peligrosidad"

visible es la que reside en esta ley, que permite condenar sin pruebas

y habilita a las autoridades a encarcelar por anticipado a los disidentes, 

como lo hicieron en vísperas de la visita de Benedicto XVI.

 

Camila Vallejo viaja, escribe y opina porque su país le garantiza el

goce de derechos que a los cubanos -como si fuesen menores de edad

que deben ser tutelados- les son negados desde hace más de medio siglo.

 

En una entrevista con CubaDebate, posterior a la reunión con Fidel, la

joven chilena persistió en la apología al sistema cubano y las críticas a su

país: "Nuestra organización convive en un modelo absolutamente neoliberal

y todo es un mercado con intereses privados y no hay nada en el ámbito social, económico o político que esté respondiendo a los intereses de la gran mayoría.

En Cuba, a pesar de las dificultades, todo está pensado (...) para beneficiar

al pueblo".

 

"En Cuba hay errores que tenemos derecho a criticar (pero) cuando uno lo

hace se siente solitario", dijo hace un tiempo el ex juglar de la Revolución

Pablo Milanés, quien parece no creer, como Vallejo, que algunos logros

sociales de su país ameriten el sacrificio de la libertad de los cubanos. "Hay

miedo y tensión y es absurdo, porque no se puede seguir siendo

revolucionario y teniendo ideas estalinistas de presiones sobre el

pensamiento y la libertad. A Fidel le critico la falta de libertad de

expresión,porque hay tantas cosas bonitas aseguradas por la

revolución que, cuando ves que es capaz de encarcelar a un agente

durante 20 años porque habló dos o tres mierdas, no lo concibes", dijo

también Milanés.

 

En la entrevista antes citada, CubaDebate le pregunta con cinismo a

Camila Vallejo porla importancia de las redes sociales, que los

cubanos casi no pueden usar: está prohibido Internet en las casas,

salvo expresa autorización del Estado, y en los pocos sitios donde se

puede acceder a la red, hay que empeñar el sueldo por una hora de

conexión. Aun así, Camila responde: "Usamos muchísimo las redes

sociales". Habla de Chile, claro. "A pesar de que es una herramienta

del capitalismo (sic), nos hemos apropiado de esos espacios", agrega.

"Los grandes medios de comunicación de nuestro país responden a un

'duo-polio': son dos grandes familias, golpistas, que responden a los

intereses de la derecha y del gran empresariado", dice la joven, olvidando

que esos medios chilenos que denuncia son los que la lanzaron al estrellato

y que está en Cuba, donde los medios responden a un monopolio. En este

caso, estatal.  

 

Muchos opositores o simplemente críticos al régimen castrista no tienen

acceso a los pocos medios oficiales y tienen muchas dificultades para

acceder a las redes sociales. Además, lo que divulgan a través de éstas

no les llega a sus compatriotas, sino que se difunde en el exterior. Los

disidentes cubanos no pueden tomar un megafóno como hace

Camila Vallejo para arengar a las masas, dirigir una marcha,

presidir una asamblea estudiantil o denostar al modelo "absolutamente

liberal" en el cual vive y que le permite expresarse libremente.

 

Tomado de Infobae

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