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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Cantantes y dictadores: no es por ti, es por mí

  • Cantantes y dictadores: no es por ti, es por mí
    LOS FANS MÁS RADICALES

    Por: ANÍBAL RUIZ

    Desde Michael Jackson a Frank Sinatra, pasando por Beyoncé, Julio Iglesias o Chenoa, muchos artistas han actuado ante tiranos que violan los derechos humanos.


  • Cada cierto tiempo, un cantante de renombre actúa frente a un dictador y, tras recibir una importante suma de dinero, pide perdón, asegura que no tenía ni idea de que ese individuo violaba los derechos humanos y, finalmente, su carrera artística continúa sin consecuencias negativas. Algunos, después de ser acusados de colaborar con gobernantes autoritarios de países donde la democracia brilla por su ausencia, deciden donar lo recaudado a obras de caridad. Otros, ni eso.

    El último episodio de ese tipo sucedió a finales de junio, cuando Jennifer López actuó en el cumpleaños del presidente de TurkmenistánGurbanguly Berdymukhamedov, “un país marcado por niveles extraordinarios de represión y que ejercita un control total de la vida pública”, según Human Rights Watch. La neoyorquina aseguró que el concierto estaba "patrocinado" por la Corporación Petrolera Nacional de China y destinado a sus ejecutivos locales en Turkmenistán, pero lo cierto es queterminó cantándole Happy Birthday Mr President a Berdymukhamedov.

    No obstante, lo de López podría haber sido un simple descuido, puesto que hace dos años sí rechazó cantar ante otro tirano: Muamar el Gadafi. Sin embargo, el fallecido líder libio y su familia consiguieron su propósito con conocidas divas de la música, como BeyoncéMariah Carey o Nelly Furtado. Esta última recibió un millón de dólares por ofrecer un concierto privado al dictador, en el año 2007, en un hotel de Italia. Cuando la mala fama del mandatario comenzó a expandirse, Furtado tuiteó que entregaría ese dinero a una ONG.

    Maria Carey no hizo lo mismo con los beneficios que obtuvo por su espectáculo privado, durante una fiesta de Año Nuevo, para uno de los hijos de Gadafi, Mutassim, gracias al que también se embolsó un millón de dólares en 2009. Eso sí, pidió perdón y argumentó que pecó de ingenuidad al no saber por quién había sido contratada.

    Un año después, en 2010, la saga más infame de Libia continuó su aventura de despilfarro musical. Era el turno de Beyoncé, que, acompañada por Usher, recibió otro millón por entretener a Hannibal Gadafi. Al enterarse de ante quién había actuado, la cantante lo donó para ayudar a las víctimas del terremoto de Haití.

    Otros artistas que cantaron para los Gadafi en el pasado fueron Bon JoviLionel RichieJay-Z50 Cent o Lindsay Lohan.

    Chenoa y Julio Iglesias

    Un país africano que tampoco ha escatimado recursos en complacer los caprichos de sus gobernantes es la antigua colonia española de Guinea Ecuatorial. Allí, un hijo del dictador Teodoro Obiang,Teodorín -al que la Justicia francesa quiere arrestar- es fan de Chenoa y, con su poder -su mansión de Francia cuesta más de 130 millones de euros-, no le fue difícil lograr que la española (aunque nacida en Argentina) cantase en su cumpleaños. Su padre también consiguió que el español más internacional, Julio Iglesias, amenizase una fiesta privada para los políticos de su régimen y sus familiares.

    Pero esa no ha sido la única relación política problemática de Iglesias: en 2008 rodó un videoclip conGulnara Karimova, hija del dictador de Uzbekistán, Islam Karimov, conocido por sus múltiples violaciones de los derechos humanos. Ese mismo régimen también contrató un año después a Sting, pero, en su caso, afirmó saber dónde y para quién actuaba. Su misión era ejercer de “embajador cultural” para abrir al mundo sociedades cerradas. El resultado: tiempo después, criticó el autoritarismo de Karimov, donó el millón de euros que recibió y su música fue prohibida en ese país.

    El rey del pop no está a salvo en esta lista. Tras ser absuelto de abusos sexuales a menores, Michael Jackson se trasladó a Bahréin -donde el respeto a los derechos humanos es “pésimo”, según Human Rights Watch-. Allí, el príncipe Abdullah al-Khalifa le ofreció su amistad para pasar desapercibido. Al final, no todo salió según lo planeado y Jackson fue denunciado por no grabar dos álbumes ni promocionar el palacio del príncipe, como habían acordado.

    El cantante de soul Seal, ex marido de la modelo Heidi Klum, es otro de los que se han visto envueltos en una actuación con matices políticos; en este caso, por culpa del polémico presidente de Chechenia: Ramzan Kadyrov, para el que las mujeres son “propiedad de los hombres”. En su 35 cumpleaños, no sólo contó con Seal, sino que, asimismo, hicieron acto de presencia la dos veces ganadora del Oscar Hilary Swank y el actor Jean-Claude van Damme.

    No muy lejos de ese territorio, Kevin Costner & Modern West (la banda country-rock del actor) vio cómo su protagonismo se reducía por la repentina aparición en escena del presidente ruso, Vladímir Putin, que, aunque no es considerado un dictador, es responsable de que Rusia no sea un adalid de la libertad. En el concierto benéfico para ayudar a niños con cáncer, Putin cantó incluso una canción y tocó el piano.

    El régimen castrista de Cuba no se queda atrás en cuanto al apoyo por parte de artistas de todo el mundo. Desde el recordado concierto de The Manic Street Preachers en La Habana, en 2001, hasta el que ofreció más recientemente Juanes, que, aunque no se posicionó políticamente, al intentar actuar después en Miami encontró la oposición de los disidentes cubanos.

    Apartheid

    Todas estas colaboraciones más o menos desafortunadas no se han dado solamente en las dos últimas décadas. Tiempo atrás, cuando en Sudáfrica aún estaba presente la segregación racial delapartheid, multitud de intérpretes musicales de primera fila no dudaron en cantar en un conocido resortde ese Estado: Frank Sinatra, Elton John, Queen, Tina Turner o Rod Stewart fueron algunos de ellos.

    Aún más lejos en el tiempo, en 1974, famosos como James BrownCelia Cruz o B. B. King hicieron lo propio ante el dictador de la República de Zaire, Mobutu Sese Seko, empeñado en vender las bondades de su país. Al parecer, no lo consiguió, teniendo en cuenta que si por algo es célebre es por el maltrato a los derechos humanos.

    Amantes del poder y de la música, muchos tiranos se empeñan, generación tras generación, en contratar -con el dinero de los demás- a sus intérpretes favoritos. Parecen seguir los ejemplos deHitler -admirador de Karajan y Furtwangler- y Stalin -seguidor de Shostakovich y Rimsky-Korsakov-. En manos de los artistas está la decisión de si el dinero es más importante que los valores democráticos.

    Fuente: Gaceta.e
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