Por Jorge A. Liriano Linares/ Hablemos
Press.
Camagüey, 14 de julio.- Reclusos, en huelga de
hambre, sufren torturas y tratos crueles e inhumanos
en las celdas de castigo de la prisión provincial Kilo 7, en Camagüey.
Después de 23 días sin ingerir alimento, el preso común William Leiva,
de 43 años de edad, logró enviar testimonios argumentando las
condiciones infrahumanas que enfrenta y los malos tratos a los
que está siendo sometido desde el pasado día 18 de junio, cuando
decidió lanzarse a una huelga en reclamo de un proceso legal
justo y transparente donde pueda demostrar su inocencia.
Leiva fue víctima de una sanción de 7 años, impuesta por los
tribunales castristas por un supuesto delito de robo que dice
no haber cometido.
Así mismo, valoró en su informe que en celdas aledañas a la suya
hay tres presos, también en huelga, todos corriendo riesgo inminente
de muerte como consecuencia del abandono y los malos tratos que
sufren.
Cada año, cientos de presos cubanos se lanzan a las huelgas,
arriesgando la vida para exigir justicia, y el derecho a no
sufrir encarcelamientos arbitrarios.
Estas acciones de rebeldía que muestran el corrompido sentido de
justicia de los tribunales y el deficiente control sobre el cumplimiento
de la legalidad de los órganos fiscales, sin descartar la violación
masiva y sistemática de los derechos humanos en el interior de las
cárceles, y en especial el primer derecho que tiene un ser
humano: El derecho a la vida.