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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Cárceles Cubanas: Rehabilitación no es castigo, no es torturar, ni asesinar


Por Jorge Alberto Liriano Linares/
Hablemos Press.
Camagüey.- El sistema penitenciario cubano
no reeduca, y mucho menos rehabilita, por
estar concebido como un castigo donde
se desestiman las reglas mínimas internacionales para el tratamiento  
a los reclusos, ni se respetan las normas y principios  desarrollados
por la ciencia penal; de hecho, las prisiones cubanas carecen de
condiciones para la vida humana y se hacen patentes los altos niveles
de hacinamiento e insalubridad extrema, por la carencia de agua
potable, avituallamiento y aseo personal.  
La rehabilitación, en las cárceles de la isla, se define como un
castigo: imperativo de la corrupción, la violencia incontenible, los
maltratos físicos, las torturas, la discriminación, la humillación sexual
y el tratamiento brutal en detrimento de la integridad y dignidad humana
de los sancionados.
Cada año, se suman nuevas víctimas a la barbarie ultrajante del
sistema carcelario de la isla, donde la cifra de muertes resulta
incalculable y alarmante, además de la represión sin precedentes
donde predominan las salvajes golpizas,  acciones que constituyen
un bandidaje abierto, por lo que la máxima dirección del país guarda
un silencio que tiene mucho de complicidad y de complacencia.  
El flagelo del hambre es otra de las formas de castigo que predomina
en el interior de las cárceles cubanas; lo que ocasiona está
situación perversa, es la falta de sensibilidad de los militares hacia
la raza humana, que no consideran como seres humanos a los presos.
Sin lugar a dudas, la ética que prevalece en el Ministerio del Interior
es egoísta y excluyente. En la raíz del flagelo del hambre existe
una inhumanidad básica, al racionalizar y desviar los alimentos destinados
a los sancionados, todo esto ligado a los abusos de poder el uso
de la fuerza al servicio de intereses personales y mezquinos de los
militares.
Es por eso,  que tanto se escuchan los gritos desgarradores  de miles
de hambrientos y desnutridos; de miles de lesionados por el
crimen despiadado; de miles de enfermos incapacitados,
invidentes y enajenados mentales; miles de asesinados y
desaparecidos, que brotan y suben continuamente a los cielos
implorando piedad, justicia y respeto por sus derechos, sin que
existan medidas eficaces de parte alguna que hagan callar ese
clamor.
Por todo ello, hoy podemos decir -sin temor a equivocarnos- que
después de 53 años de dictadura  socialista, la rehabilitación tras los
muros de las cárceles cubanas sigue siendo un desafío ético y político;
una de las mayores injusticias sociales engendradas por el sistema
que continúa siendo un insulto a la conciencia de la humanidad.
El sistema penitenciario cubano, puede ser tipificado como la
forma de violencia más cruel y asesina de la historia de la humanidad;
los barrotes de las cárceles cubanas se estremecen hoy ante tantos
gritos de dolor, crueldad e injusticia.
Resulta muy difícil comprender, cuál será el concepto o la definición
de rehabilitación para  los revolucionarios de la isla; dónde están los
valores humanistas de los que tanto se vanaglorian. 
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