Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos
Press.
Camagüey, 22 de febrero.- Se elevan los índices
de violencia dentro de la población penitenciaria
confinada tras los muros de la prisión Kilo 7, arrastrando
consigo el aumento de la desesperanza y la
inseguridad de los sancionados.
En horas del mediodía, del pasado 15 de febrero,
resultó apuñaleado el recluso Yosvani Villena Curvela,
de 26 años de edad, quien fuera víctima de una
riña entre reclusos que tuvo lugar en el área del destacamento número 9 de la citada instalación carcelaria.
Gravemente lesionado, lo mantienen hospitalizado con peligro inminente para su vida,
por la afectación recibida en varios órganos.
Llama considerablemente la atención, que en lo que va de año se presente el peor
escenario de la historia en incidencias de este tipo con 16 hechos sangrientos en
esta prisión.
Algunos de los fenómenos, derivados de este grave problema, radican en la falta
de ejemplaridad; tras estas acciones denigrantes se esconde el feo rostro de la
represión y el terror; de la violencia policial y sus brutales golpizas y aberrantes torturas.
Como es lógico, resulta imposible reeducar, rehabilitar, construir a fuerza de
palos, discriminación, marginalidad y exclusión. Los resultados son elocuentes,
la violencia engendra mayor violencia.
