Ofelia Acevedo Maura es mucho más que la viuda del reconocido disidente cubano
Oswaldo Payá, muerto a los 60 años el pasado 22 de julio en un cuestionado
accidente de tráfico, en el que también perdió la vida el joven opositor Harold
Cepero. Ingeniera de Caminos nacida en La Habana, Ofelia cofundó hace ya casi
25 años el Movimiento Cristiano Liberación (MCL, democristiano) junto a Payá y siempre
fue su mano derecha. La opositora cubana reclama una investigación independiente
del accidente ocurrido cerca de Bayamo (al este de la capital) porque rechaza la versión
oficial. La dictadura castrista sostiene que las causas fueron el exceso de velocidad y otros
errores que cometió el conductor del vehículo, el dirigente de Nuevas Generaciones
del Partido Popular Ángel Carromero, preso en La Habana y a la espera de juicio. La
familia del premio Sajarov 2002 y nominado al Nobel de la Paz sigue sufriendo la
vigilancia permanente y las amenazas del régimen comunista. «Pero lo peor es que
nos falta Oswaldo, todos nuestros temores desaparecían cuando él estaba en casa,
imprimía seguridad», se lamenta, mientras sigue hablando de él en presente.
-Se ha negado a acusar a Ángel Carromero y a recibir una indemnización
por el fallecimiento de su marido. ¿Cuáles serán los próximos pasos
después de reclamar una investigación independiente internacional?
-No aceptamos la versión difundida por la televisión estatal.
Hemos recibido mucha información y evidencias del entorno
del hospital y del accidente. Oswaldo no tenía ninguna prisa
por llegar, jamás hubiera permitido que se arriesgaran vidas.
Además ¿quién dijo que esa era la velocidad a la que iban?
Estamos convencidos de que hubo una persecución. No condeno a nadie ni busco
venganza. Pero siendo Oswaldo Payá quien es, le debo una explicación. Por eso
reclamo una investigación con nuestras evidencias y las preguntas que uno se hace a
partir de la versión oficial.
-¿Qué le parece el uso que está haciendo el régimen cubano del caso
Carromero, convertido en «pieza de canje» con el Gobierno español, a
juicio de numerosos observadores?
-Me han dicho que esto suele suceder. Entiendo al Gobierno español y a su familia,
que lo quieren de vuelta en su país. Por nuestra parte, Ángel Carromero debía estar en
España desde hace tiempo. No sé por qué se inculpó y aceptó todos los cargos. Puedo
entender que después de pasar un mes bajo el control de la Seguridad del Estado puedes
hacer o decir cosas que en otro momento no harías o dirías. He oído que estas cosas se
arreglan entre gobiernos. Mi propósito solo es buscar la verdad, una versión
independiente.
-¿Entiende entonces el «silencio prudente» del Gobierno español, del
Partido Popular y de la familia Carromero?
-Puedo entenderlo, otra cosa es que lo acepte. Me han dicho que estas cosas pasan. He
hecho todo lo que he podido. Yo no reconozco los cargos que le imputan a Ángel
Carromero derivados de una versión oficial que no aceptamos. Ni mi familia ni la gente
que se me acerca en la calle, que son muchas personas. Es todo lo que puedo hacer
para ayudarlo, realmente creo que no tenía que estar preso.
-¿Qué le parecen los siete años de prisión que pide la Fiscalía en el caso
Carromero?
-No acepto la versión oficial, por lo tanto, para mí, Ángel Carromero no es el responsable
y no acepto los cargos que se le imputan derivados de esa versión ni la propuesta de
la Fiscalía.
-¿Le han dolido las informaciones sobre la retirada del carné de conducir
a Carromero en España?
-He oído las noticias, nadie me lo ha contado. Habría que ver si las multas eran por
exceso de velocidad, que no era el caso ese día. Esas informaciones no han aportado
nada, es manipulación de los medios de comunicación.
-¿Sigue intentando reunirse con el político español?
-No lo veo fácil, pero sigo insistiendo ante el Gobierno de España, vía su Embajada. Si
por ellos fuera, tal vez ya lo habrían propiciado.
-¿Le ha llamado la familia del político de Nuevas Generaciones del PP?
-No, y la verdad, no lo entiendo mucho. Puedo comprender que quieren sacar a su hijo
de Cuba a toda costa. No sé por quién está siendo asesorada.
-¿Y con el joven político sueco que viajaba con ellos, Jens Aron Modig?
-El pasado viernes recibimos sus condolencias.
-¿Cree que su muerte servirá para unir a quienes se oponen a una
dictadura que dura más de medio siglo?
-Eso se verá con el tiempo. Oswaldo Payá lidera una alternativa política. El proyecto
político del MCL garantiza que los cubanos puedan diseñar y decidir su propio futuro; garantizando antes por las leyes derechos como la libertad de expresión, asociación... para
que se cree el ambiente de confianza y respeto entre los ciudadanos que permita comenzar
un verdadero diálogo nacional y un proceso de cambios legales sin exclusiones. Para eso
trabajó sin descanso toda su vida, para que un día los cubanos podamos construir en
Cuba una sincera democracia. El actual sistema no tiene nada que ofrecerle al pueblo,
que ha sufrido muchísimo y la mayoría está sumido en una gran pobreza.
-¿Espera también que su muerte sirva para que haya una mayor relación
entre la jerarquía de la Iglesia católica cubana y la disidencia?
-Habría que preguntarle a la jerarquía eclesiástica. La disidencia está trabajando de
una manera u otra para lograr estos cambios. Si hay una mayor o menor relación
depende de la jerarquía fundamentalmente. La oposición no tiene ni ha tenido ningún inconveniente ni nunca ha buscado ningún problema con la Iglesia.
-¿Han recibido la solidaridad de otros grupos disidentes?
-De todo el mundo. Dentro y fuera de Cuba, es algo tremendo. Eso me satisface mucho.
Ha sido un gesto de unidad muy grande de todos los que desde distintas posiciones
luchan por los cambios políticos en Cuba.
-¿Considera que el Movimiento Cristiano Liberación y la causa de los
demócratas cubanos son ahora más conocidos?
-Pienso que sí.
-¿Siente próxima la Cuba con la que soñaba Oswaldo Payá?
-También pienso que sí. Él dejó el camino preparado para eso, y ahora más, que
está abonado con la sangre de Oswaldo y de Harold.
-¿A pesar de todo su familia permanecerá en Cuba?
-Ahora estamos aquí. No puedo decidir por mis hijos. Nuestra vida es difícil y nuestra
familia ha pagado un precio muy alto en la lucha por los derechos y la libertad de Cuba.
