Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Nota del Blog: Esta Carta es una vindicación por todos los Cubanos que sufrimos las faltas de libertades, y una respuesta digna a los directores del programa televisivo '' Españoles Por El Mundo '', ya que el mismo resulta denostoso para con una nación que sufre.
Enviado por ei en marzo 29, 2011
María Luisa Pérez
En el año1977, aún siendo estudiante, viajé por primera vez a España. En Cuba crecimos, casi sin darnos cuenta, alimentados por las tradiciones que heredamos de la influencia peninsular y canaria con nostalgia por una madre patria que no conocíamos. En Estados Unidos, donde vivo desde 1969, se recibía una imagen de España idealizada por Hollywood, donde las mujeres paseaban por las calles con bata de lunares bailando sevillanas y los hombres eran verdaderos caballeros andantes. En esa España idílica parecía que se vivía de juerga en juerga. Domingos de toros o fútbol, ferias donde se cantaba desaforadamente el “que viva España”. Franco había sido un abuelito “benévolo” que tuvo que gobernar con “mano dura” para encaminar el país, el Valle de los Caídos, era un gran monumento a los patriotas que lucharon para “liberar” a España del comunismo.
En Madrid tuve la suerte de ser recibida por la familia de una gran amiga. Oriundos de la zona de Teruel y Cataluña me contaron sus anécdotas de la guerra y el franquismo. A través de nuestras conversaciones descubrí el otro lado de la historia. Me tomó solo unas semanas y varios intercambios de opinión con jóvenes de mi edad para darme cuenta del profundo efecto causado por la dictadura en las vidas de estas personas. Entendí sus sufrimientos y me solidaricé con su dolor a pesar de en ocasiones no compartir del todo algunas de sus posiciones ideológicas.
El jueves pasado la TVE transmitió en Estados Unidos el programa “Españoles en el Mundo” esta vez desde la Habana, Cuba. Para los que no lo conocen, el programa consiste en visitar a ciudadanos españoles que viven en el extranjero y estos cuentan como son sus vidas lejos de su tierra natal. Las historias contadas desde la Habana, en mi opinión, carecen de sensibilidad y del más mínimo sentido de solidaridad humana.
Es conocido (o debería saberse) que los extranjeros que viven en Cuba, a diferencia de los nativos, gozan de grandes privilegios legales y económicos. Estos goces no están al alcance de los ciudadanos del país quienes viven privados de bienes materiales, derechos civiles y de los más elementales medios de información del mundo actual, como por ejemplo el acceso a Internet. Todas las playas, centros turísticos, hoteles, tiendas y restaurantes que el programa visitó tampoco son accesibles con moneda nacional. Estas solo están al alcance de los que poseen divisa extranjera y también de los Apparatchiks del régimen.
Los negros desdentados que deambulan por la plaza de la catedral tocando sus guitarras y la negra santera fumando un enorme tabaco, no son más que el elenco de una tragicomedia montada para el entretenimiento de los turistas y privilegiados.
Las mulatísimas meneando el culo en los famosos cabarets, que suponen ser un rezago del “imperialismo decadente”, están allí para deleitar a los vejetes babosos y turistas indolentes. Ellas sueñan con seducir a un empresario embriagado que las invite a una elegante cena y a un buen cuarto de hotel o quizás con más suerte puedan cazar algún actor venido a menos que las saque de su miseria.
No me sorprende que la peluquera del programa, estilista de la esposa del máximo líder cubano, esté encantada en la Habana, y que la pobre bailarina frustrada haga genuflexiones ante la vitalicia figura de la prima bailarina del ballet nacional. Cabe aquí justamente el viejo refrán “en el país de los ciegos, el tuerto es rey”.
Me parece de muy mal gusto el chiste del hotelero canario en Varadero, “los cubanos son como los delfines, aunque tienen el agua al cuello siempre se están riendo”. Me imagino que a los miles de ciudadanos de ese país que se sienten ahogados soportando una dictadura que lleva en el poder más de medio siglo, tampoco les agrade. Quiero pensar que es superficialidad e inconsciencia y no perversidad y racismo lo que ha inspirado estas historias.
Cuestiono el profesionalismo de los realizadores de este programa. Salta a la vista la perspectiva machista y el racismo europeísta con el que se expone la vida de los españoles en la sociedad cubana. Acuso a la empresa productora que lucra indiferente a la verdad haciéndose cómplice de una falsa historia llena de doble moral e hipocresía. Es sin embargo importante reconocer la contribución de un gran número de españoles que han vivido en Cuba y han sido dignos defensores de los derechos de los cubanos, aún arriesgando sus puestos de trabajo y hasta su seguridad personal.
Me preocupa la desfachatez con la que algunas empresas españolas van a Cuba a disfrutar del desamparo legal imperante y las faltas de opciones laborales de la clase obrera y profesional cubana. Es incomprensible como cambian los criterios y se justifican graves faltas, inaceptables en el resto del mundo, y al parecer plausibles en Cuba.
No pido a la dirección de Televisión Española que en un programa ligero y de entretenimiento se haga labor social o proselitismo político. Es sin embargo importante exigir de los medios un poco de respeto, y un mínimo de sensibilidad.
El pueblo español por experiencia propia debería entender mejor que ningún otro lo que es vivir en dictadura. Sería importante que reflexionaran sobre lo dañino que resulta que algunos se recreen en esteriotipos y bromas sobre aquello que para otros es una larga condena al totalitarismo que lleva más de cincuenta años. No me parece consecuente que el actual gobierno español titubeara en foros internacionales al condenar la muerte por huelga de hambre de un prisionero de consciencia, de haber sido firme y contundente hubieran honrado la memoria de aquellos españoles que murieron en cárceles franquistas por defender sus ideas. Fueron desafortunados también los acercamientos y coqueteos con el régimen de la Habana cuando el dictador caribeño visitó la tierra de su padre en Galicia, no perdieron entonces la oportunidad de protagonismo los políticos de turno. No dudaron por un momento en hacerse la foto de rigor con el tirano.
Un hombre de negocios con un mínimo de ética empresarial jamás se prestaría a la práctica que ejercen las empresas extranjeras en la isla, sirviéndose del control y sometimiento en el que mantiene el régimen cubano a sus trabajadores. Impera la idea de obtener amplios márgenes de ganancia y de llevar la delantera a los potenciales inversionistas del norte.
Algún día los españoles tendrán que lamentarse por haber ignorado las verdaderas circunstancias de mi país. Me pregunto: ¿Sentirán algún remordimiento por haber contribuido al expolio del patrimonio nacional? ¿Se arrepentirán algún día de haber lucrado a costa de la explotación del obrero cubano? ¿Se culpará a algún funcionario de no prestar atención a las voces disidentes y de conformarse con falsas muestras de cambio al desterrar a un puñado de presos políticos?
Confío en que los españoles rectifiquen a tiempo y no tengan que repetir una vez más la conocida frase de principio del siglo pasado: “Más se perdió en Cuba”.
Guttenberg 26 de Marzo de 2011