Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: CARMEN MUÑOZ/ Madrid
11-6-2013
Al igual que la Unión Soviética ayudó a Cuba para lograr su apoyo político, el economista cubano-americano Carmelo Mesa-Lagoaseguró este lunes en Madrid que el fallecido Hugo Chávez «cambió petróleo por mesianismo para suceder a Fidel Castro en la región». El catedrático emérito de Economía y Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Pittsburgh cree que el expresidente de Venezuela pagó un «precio altísimo» por esa pretensión.
Mesa-Lago se refería al suministro a la isla de cien mil barriles de petróleo diarios en condiciones muy ventajosas - mientras La Habana mantiene una «deuda considerable» con Caracas y «exporta petróleo»- y al pago de unos cien mil euros anuales por los servicios de los profesionales cubanos en Venezuela.
En vista de la explosiva situación de Venezuela, el economista residente en EE.UU. instó al Gobierno cubano a «acelerar las reformas». El autor de «Cuba en la era de Raúl Castro; reformas económico-sociales y sus efectos» (Colibrí) señaló que Raúl Castro «debería dejar las reformas cruciales en vigor, por lo que no le queda mucho tiempo» si cumple su compromiso de abandonar el poder en 2018.
Mesa-Lago sostuvo que las reformas emprendidas en Cuba, aunque «lentas», son las más «profundas» que se han realizado en los 54 años de régimen comunista y «no tienen marcha atrás», pese a la falta de unidad en la dirigencia y a sus «dinosaurios».
Entre las razones que esgrimió para acelerar estos cambios, mencionó la falta de «efectos sustanciales», sobre todo en el sector agrícola; el hecho de que Cuba no ha encontrado petróleo en el golfo de México, «pese a sus cuatro intentos», y la situación venezolana. Mesa-Lago destacó que la ayuda de Venezuela «equivale al 21 por ciento del PIB» de la isla, por lo que «si esta relación se terminara, Cuba sufriría una crisis muy seria».
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