Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
En La Habana no sólo se dirime la salud del mandatario venezolano sino
también su sucesión, clave para la supervivencia del castrismo. Fidel
prepara el terreno para una eventual suspensión del comicio
Dos operaciones de alta precisión se están realizando en La Habana, Cuba.
Una de ellas, tendiente a soliviantar la pesada carga del incurable cáncer que
afecta al presidente venezolano Hugo Chávez; paliar el dolor parece ser lo único
que le queda al servicio médico de la isla. La otra es de altísimo riesgo, pues tiene
que ver con el problema de quién y cómo ha de mantener el poder de tal forma
que garantice la supervivencia del proyecto chavista bolivariano socialista.
El agravamiento de la salud del presidente Chávez tendrá profundas repercusiones,
no sólo en Venezuela sino en buena parte del continente americano. El liderazgo
forjado con su generosa billetera de petrodólares tenderá a desaparecer en la
medida en que el cáncer impida su desplazamiento que con aires de Bolívar
resucitado realizaba para otorgar favores a movimientos amigos, presidentes incondicionales y campañas electorales. No se observa, en el corto plazo, un líder
capaz de copiar su indudable capacidad para tejer redes de apoyo a cambio
de dólares.
Esta es la razón de la preocupación que desvela a los hermanos Castro, la
dinastía dictatorial que ha hecho depender "su revolución" de la ayuda exterior;
primero, de la desaparecida Unión Soviética y en los últimos años, de las
dádivas de su amado discípulo. Ellos saben que el fin de Chávez significará,
muy probablemente, su fin. Después de 50 años de fracasos, de dictadura,
de anulación de las libertades, de la oposición y de la democracia, Cuba no
es hoy en día una economía que se pueda valer por sí misma. Por eso buscan
de forma desesperada una "salida" que garantice la continuidad de la "Revolución Bolivariana". De ahí el manejo reservado de la salud de su principal financiador.
El control férreo del tratamiento médico en Cuba y de los desplazamientos del gobernante venezolano tiene como explicación la búsqueda de una fórmula que
hasta ahora les es esquiva. Desde luego, poner de acuerdo a todas ladispares tendencias del proyecto chavista no es asunto fácil, menos cuando de por
medio está la supervivencia de la longeva dinastía.
La última "reflexión" del más grande manipulador del continente americano en
toda su historia trae, entre líneas, lo que podría ser la salida. Fidel habla de
una posible conjura de Obama y sus aliados para propiciar un golpe de Estado
en Venezuela. Crear artificiosamente una atmósfera de peligro de la
Revolución puede ser la disculpa perfecta para hacer precisamente eso que
le atribuyen a sus enemigos, un golpe de Estado, que por supuesto no se
llamaría de esa forma. Los comunistas son hábiles maestros de la propaganda
que hace ver las cosas tal como no son o como a ellos les interesa que sean
vistas. Saben que al proyecto del socialismo chavista bolivariano, sangre de
su sangre, hay que defenderlo a capa y espada así sea al precio desuspender
las elecciones de octubre porque la oposición, apoyada en militares
reaccionarios y traidores, va a aprovechar la debilidad de Chávez para
tomarse el poder a la fuerza.
De manera que los cubanos, que tienen invadida a Venezuela con misiones
policíacas y con su servicio de espionaje, saben que Chávez está fuera de
juego, que su cáncer es tan agresivo que hay dudas de que pueda resistir la
campaña electoral en curso y que ese factor juega a favor de Henrique Capriles,
el líder de la oposición. Pero ellos, los cubanos y sus esbirros de todas las
tendencias, jamás van a reconocer esa situación,jamás admitirán que el
problema es la salud de Chávez y por eso han empezado a hablar de
un fantasmal golpe de Estado del "imperialismo yanqui" y la oposición venezolana.
Habrá que estar mirando la situación con los ojos bien abiertos, pues los
cubanos y los Castro no actúan solos. Tienen detrás a los presidentes del grupo ALBA (Alternativa Bolivariana para las Américas), que serán
incondicionales con lo que se decida en La Habana. Daniel Ortega,
Rafael Correa y Evo Morales, en primera línea, servirán de megáfonos
de la estrategia protectora de la "Revolución". Ellos saben que está en juego
su futuro y, por tanto, todo ese proyecto demagógico y populista. Saben que
su fuerza deriva de la ayuda que reciben del tirano opulento. Serán puntales
en el plano diplomático para que ni la OEA ni Unasur ni la Celac ni la ONU
condenen la medida extrema a que se vio obligada la dirigencia chavista.
En periferia todavía muy cercana, oiremos declaraciones de solidaridad de
los presidentes de Argentina, Paraguay, Uruguay, los mandatarios de los países antillanos y, nada raro, hasta de la presidente de Brasil. El bloque
antinorteamericano no puede darse el lujo de quedar al borde del colapso.
Todo tiene solución, así sea al precio de sacrificar la democracia en la
neocolonia cubana, que es, cosa insólita, más rica que la metrópoli.
Vendrán días de gran tensión, de amenazas, de mucha bulla y escándalo.
Fidel escribirá (o le redactarán) más a menudo, Chávez recalentará su Twitter
para evitar que se vean sus impedimentos físicos. Los "tres chiflados" (Evo,
Correa y el cantinflesco Ortega) intercederán para apoyar lo que les ordenen
desde La Habana, no tienen alternativa. Curiosamente en Colombia, el
gobierno de Santos, que ya ha dado pasos muy favorables a Chávez, a
quien declaró su "nuevo mejor amigo" y a quien honró al calificarlo de
"factor de estabilidad regional", se vea ante un impensable dilema:
reconocer la medida de fuerza castro chavista o salir en defensa de la
democracia y de la realización de elecciones el 7 de octubre.
¡Es cierto! El proyecto chavo-socialista bolivariano está en grave riesgo.
Sus defensores, sus beneficiarios y sus aliados harán hasta lo imposible por
evitar su fracaso. Los demócratas del continente, los gobiernos que creen en
la democracia, hoy en condiciones minoritarias, están en la obligación ética y
política de estar alertas y preparados para acudir en ayuda de los demócratas venezolanos y evitar que la oposición y Capriles sean sacrificados. Por nada del
mundo se debe aceptar la idea de aplazamiento de las elecciones, mucho
menos la instauración de un gobierno de salvación nacional, pues eso
significa, ni más ni menos, un golpe de Estado castro-comunista.
* Darío Acevedo Carmona es un historiador, investigador y ensayista colombiano,
autor del blog Ventana Abierta.