Por Jorge Alberto Liriano Linares/ Hablemos Press.
Camagüey, 9 de marzo.- Catorce prisioneros han intentado quitarse la vida en lo que va de año en la prisión provincial Kilo 7.
Dos seres humanos murieron por la vía del suicidio, en menos de 60 días, en esta misma instalación carcelaria, sin que las autoridades se preocupen siquiera en iniciar una investigación que saque a la luz, las causas que provocan la tendencia suicida de la población penal aquí confinada.
El caso más reciente tuvo lugar en la madrugada del 1 de marzo cuando el colectivo del destacamento número 4 sorprendió colgando de una soga y casi sin vida el cuerpo de Juan Salvia Díaz, de 53 años, natural de la provincia Villa Clara.
Según fuentes dignas de crédito, que por razones de seguridad no deben ser mencionados, el suicida dejó una nota donde refería que le resultaba imposible sobrevivir a tanta crueldad, violencia, odio y desamparo. Así mismo expresó desesperado en su posible testamento "estoy asqueado de tantas mentiras, tanta maldad, y me duele la indiferencia de los que aparentan ser bueno".
Por suerte, el preso se salvó de morir y actualmente permanece hospitalizado.
Lamentablemente la cifra de suicidio en esta prisión tiende a seguir aumentando, mientras las autoridades continúen con su política de represión y terror y se sigan ignorando los principios de la legislación internacional y los derechos humanos.
