Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
Por: ECCIO LEÓN R.
10-3-2014
En un estado totalitario no existe la división de poderes, o, si existe, no es una verdadera división, ya que el mismo grupo controla todo. Un estado totalitario es dirigido por una persona o partido único, que tras ganar adeptos y conseguir el poder, convierten al Estado en un valor absoluto, obligando a todos los demás habitantes a subordinarse a su poder.
En un Estado totalitario la libertad de expresión es inexistente, no se respetan los derechos humanos que interfieran con la voluntad de los dirigentes del Estado, y todas y cada una de las instituciones de cualquier tipo están controladas por el Estado, y deben apoyar a éste.
En general los estados totalitarios cuentan con una doctrina que intentan aplicar, si es necesario por la fuerza, a todos sus habitantes. Como es imposible gobernar sin un mínimo apoyo del pueblo, se busca "convencer" a las personas de que lo único verdaderamente correcto es lo que divulga el Estado, para esto se utilizan carteles de propaganda, medios masivos de comunicación, etc.
La esfera de intervención del Estado es desmesuradamente amplia, y las libertades individuales han sido restringidas al máximo. El Estado tiende a regimentar todas las relaciones sociales, incluyendo aquellas puramente personales, el Estado organiza la vida en sociedad y la vida de cada persona individualmente.
Claro que esto no es literalmente posible, ningún Estado está en condiciones de manejar todos los detalles de la vida de todos sus habitantes, pero por lo menos es lo que desea el Estado, e intenta poner en práctica. En un Estado totalitario hay falta de libertades de conciencia de expresión, de información, de educación, libertades políticas de asociación, y en general de participación independiente individual y grupal en la formación de la voluntad estatal, libertades económicas de propiedad individual, de producción y de comercio.
Hay un partido único, en cuyo frente hay un jefe con poderes ilimitados o, en todo caso, formidablemente amplios y él mismo constituye también la máxima autoridad el superior vértice jerárquico de la maquinaria estatal, hay una economía centralizada, una ideología oficial, que se impone incondicional y coercitivamente sobre todos los habitantes, y busca tener en cuenta todos los aspectos de la vida, y una organización policial aterrorizante, con el objeto de asegurar la efectividad de todos los restantes medios, es decir que la población los cumpla por miedo, ya que es obvio que la mayor parte de la población se opone a estas medidas. ¿Por qué cae un estado totalitario? Por muchas razones. Un régimen de gobierno no puede durar por mucho tiempo si va en contra de los intereses y la voluntad del grueso de la población. Podrá sostenerse únicamente mientras tenga una fuerza (ejército, policía, etc.) que aterrorice a la población y la obligue a cumplir con los preceptos y normas enunciados por el estado, pero no puede aplicarse por siempre este sistema de fuerza. La población no es homogénea los estados totalitarios desean imponer un mismo prototipo de vida para todos sus habitantes, cada ser humano se realiza como tal únicamente cuando puede utilizar sus libertades, desarrollar su propia personalidad y diferenciarse en cierto grado de los demás. Y contra eso no se puede luchar.
Es un gobierno que, invocando el interés público, ejerce su gestión sin tener en cuenta las leyes constitucionales de un país, no representa la voluntad general y no permite ninguna oposición ni control a su línea política.
El venezolano no esta dispuesto a continuar con las limitaciones que durante 15 años se le ha sometido de a poquito a poquito y que en el ultimo año apresuró las restricciones a todos los sectores, con un país altamente endeudado, hipotecado con carencias en medicamentos, alimentos, alta inflación y la destrucción de todo el aparato productivo nacional, nada más triste para un país que recibió por concepto de renta petrolera en los últimos 15 años más de mil millones de millones de dólares, los cuales no han podido o querido dar repuesta del paradero de esta inmensa fortuna.
En fin, habrá que solicitar los servicios del mago más grande de nuestro tiempo David Copperfield para que colabore con los venezolanos a localizar esos dólares perdidos.