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Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.

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Cómo llegó la noche

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Por: RICARDO COMBELLAS
11-3-2014
Los hombres con convicciones, más si son profundas y cargadas de moralidad, merecen cuando menos nuestro respeto. Vaya entonces una humilde reflexión, como un tributo de respeto y admiración a Huber Matos, recientemente fallecido, figura histórica de la revolución cubana, la revolución que traicionó los ideales y anhelos libertarios de tantos que lucharon desinteresadamente por un mejor futuro para su sufrida nación. Terminada la niñez llegaron a mi memoria las señales de un legendario comandante, que en una misiva ahíta de autenticidad, se separaba de la ruta de la revolución, encaminada irreversiblemente hacia la senda comunista. Su nombre, Huber Matos, que luego de muchos años reaparecía en mi cotidianeidad gracias a la lectura del testimonio de su trajinar revolucionario, la admirable obra Cómo llegó la noche. Escrita con elegante sobriedad, profusamente descriptiva y sobre todo serena, síntoma de un alma superior, sin odios y reconciliada siempre con la bondad de la vida, no dudo en considerar su lectura como de suma pertinencia en la atribulada hora de nuestra Venezuela.

En su siempre recordada carta dirigida a Fidel Castro, de renuncia a sus responsabilidades gubernamentales, inmediatamente alcanzado el triunfo de la revolución, fechada en Camagüey el 19 de octubre de 1959, se estampa una frase que no puedo dejar de asociar con la llamada revolución bolivariana. Dice Matos: "Si se quiere que la Revolución triunfe, dígase dónde vamos y cómo vamos, óigase menos los chismes y las intrigas, y no se tache de reaccionario ni de conjurado al que con criterio honrado plantee estas cosas...". El ala comunista de la dirigencia de la revolución, a todas luces minoritaria en ese entonces, a la que le dio su espaldarazo definitivo una vez asumido el poder, su líder indiscutible, Fidel Castro, significó la asunción del credo marxista-leninista como dogma de la revolución en el poder, su alineamiento con la Unión Soviética en la guerra fría, y por ende el abandono de los ideales democráticos, pluralistas y libertarios en los que había creído, y creyó toda su larga vida, el comandante Matos. Su osadía trajo su detención, sin oponer ninguna resistencia, un juicio sumario y su encarcelamiento por duros veinte años, ni un día menos, ni un día más, que sufrió con gallardía y  talante moral, donde sus convicciones e ideas más caras, en vez de evaporarse, renacieron más fuertes que nunca, una vez recobrada su libertad.

Las revoluciones manifiestan su verdadera cara de diversos modos. Así, la revolución francesa, cobijada bajo la divisa "libertad, igualdad y fraternidad", terminó desangrándose en el enfrentamiento entre los moderados y los radicales. La revolución rusa no tuvo medias tintas. La guió el leninismo, una interpretación marxista de la realidad rusa, elaborada por el prototipo del revolucionario, que no fue otro que Lenin. Desfigurada por Stalin, trajo consigo el descabezamiento de Trotski y de los demás dirigentes de la vieja guardia. De una u otra forma, las revoluciones traicionan las banderas de sus orígenes, transfiguradas por las duras realidades del poder y las ambiciones personalistas.

La  revolución bolivariana resultó también una revolución traicionada. A la luz de los documentos originales del Movimiento Bolivariano 200 se nos revela una visión de cambio profundo, fundamentalmente nacionalista, guiado por el trípode chavista del árbol de las tres raíces (Bolívar, Rodríguez y Zamora). El socialismo, en ninguna de sus versiones, aparece en el proyecto. El marxismo, independientemente de la visión de algunos, en todo caso una minoría, nunca constituyó la guía ideológica de la revolución. Doy el testimonio de una confesión de Chávez, presentes Hermann Escarrá y mi persona, el año 1999, en pleno proceso de elaboración del proyecto constitucional, en la cual nos manifestaba diáfanamente que no era marxista. La mejor prueba de la cristalización de los ideales del movimiento es la mismísima Constitución, de indubitable naturaleza democrático-participativa, pluralista y abierta en una concepción social de la república, como lo revelan sus valores superiores y el concepto medular del Estado democrático y social de Derecho y de Justicia.

El proceso, lleno de contradicciones, por cierto aún vivas, se enfiló al socialismo, bajo la influencia sobre Chávez de Fidel Castro, siendo que las mismas interrogantes de Matos en la mencionada carta, mutatis mutandi se reflejaron en Venezuela, con tantas preguntas no resueltas sobre la modificación de las tesis originales del movimiento.

Pasó a ser el socialismo condimentado de marxismo el sino de la revolución, un proyecto de perpetuación del poder que hoy hace aguas recurriendo a la dura represión, dada su incapacidad para resolver los grandes problemas nacionales.
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