El Tribunal Supremo de Cuba celebrará el viernes el juicio de apelación del contratista estadounidense Alan Gross, cuya condena a 15 años de prisión acusado de espía obstaculiza la normalización de relaciones entre Washington y La Habana.
En la audiencia, que comenzará a las 09H30 locales (13H30 GMT), la defensa presentará argumentos que rebaten los cargos de "actos contra la independencia o la integridad territorial del Estado" establecidos en la sentencia dictada en marzo.
"Como ha reiterado muchas veces el Departamento de Estado hay un compromiso de buscar la inmediata e incondicional liberación del señor Gross, a la vez que se seguirán usando todos los canales diplomáticos para que pueda reunirse con su familia", dijo a AFP Gloria Berbena, portavoz de la Sección de Intereses de Washington en La Habana (SINA).
Gross, de 62 años, fue arrestado el 3 de diciembre de 2009 y condenado el pasado 12 de marzo acusado de entregar equipo de comunicación satelital a la oposición con el fin de crear una red informática clandestina para socavar al gobierno comunista.
"La audiencia del viernes permite a Alan otra oportunidad para reiterar, a través de su abogada cubana (Nuris Piñero), que sus acciones en la isla nunca trataron de ser -y de hecho nunca lo fueron- una amenaza para el gobierno cubano", dijo el abogado estadounidense de Gross, Peter Kahn, en un comunicado enviado a la AFP en La Habana.
Washington reconoce a Gross como empleado de la empresa Development Alternatives (DAI), subcontratada por la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) del Departamento de Estado, pero afirma que entregaba celulares y equipos a grupos judíos.
Representantes de la SINA acudirán a la audiencia, pero la esposa del contratista, Judy Gross, quien estuvo presente en el juicio en marzo, no podrá asistir porque se recupera de una cirugía, precisó Kahn.
Judy Gross ha pedido al Gobierno, incluso en una carta enviada al presidente Raúl Castro en agosto de 2010, que libere a su esposo por razones humanitarias, pues perdió unos 40 kilos, y enfrenta una dura situación familiar: su hija de 26 años fue sometida a una mastectomía y su madre, de 89, padece cáncer.
El caso de Gross acabó con un tímido acercamiento que se inició al asumir el poder Barack Obama, cuyo gobierno sostiene que mientras Gross esté preso no habrá avances en la relación entre Cuba y Estados Unidos, sin nexos diplomáticos desde hace 50 años.
Michael Shifter, presidente de Diálogo Interamericano -organismo con sede en Washington- opinó, en un correo dirigido a la AFP en La Habana, que "una decisión favorable a Gross, que implica su liberación y su regreso a Estados Unidos, podría dar espacio para que el presidente Obama tome medidas de mayor apertura hacia Cuba".
"El encarcelamiento ha sido un obstáculo para avanzar en la relación. Pero también hay riesgos. Si hay una decisión favorable sin una reciprocidad de Washington, Raul Castro quedaría expuesto a críticas de los sectores más duros en Cuba, que seguramente se preguntarán: ¿qué recibimos de Estados Unidos a cambio?", añadió.
Cuba exige la liberación de cinco agentes presos en Estados Unidos desde 1998 -condenados a penas de hasta dos cadenas perpetuas acusados de espionaje-, a quienes considera como "héroes" que trabajaban para evitar acciones de "terrorismo" de anticastristas en Miami. Piñero representa precisamente a sus familiares.
En un intento por acercar a los dos países enemigos históricos, el ex presidente estadounidense Jimmy Carter viajó a Cuba en marzo y visitó al contratista, tras lo que dijo que esperaba un indulto tanto para Gross como para los cinco agentes cubanos detenidos en Estados Unidos.
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