Esta Página, "Voz Desde el Destierro", pretende que sea una tribuna en la Red de redes, para aquellos que no tienen voz dentro de la isla de Cuba, para romper el muro de la censura, la triste y agobiante realidad del pueblo cubano. Editor y redactor: Juan Carlos Herrera Acosta. Ex-preso Político de la causa de los 75.
EL LANZADOR JOSÉ ARLEL CONTRERAS CON SU ESPOSA EN LAS MARTINAS, PINAR DEL RÍO. FOTO: GABRIEL DÁVALOS.
Tras una emotiva estancia de 15 días en Cuba, el estelar lanzador José Ariel Contreras regresó este sábado a Estados Unidos, cargado de vivencias del reencuentro familiar, y agasajado por una afición que le demostró afecto y fidelidad sin límites.
Contreras fue despedido por sus familiares en el Aeropuerto Internacional "José Martí" en La Habana y la semana entrante debe reintegrarse a su preparación en Tampa con vistas a buscar un puesto en un conjunto de Grandes Ligas para la próxima temporada beisbolera.
Hasta su natal Las Martinas, un recóndito paraje de la provincia de Pinar del Río, se fue el periodista Carlos M. Alvarez, del sitio digital OnCuba para entrevistar al célebre pelotero cubano, convertido en el primer deportista desertor que retorna a la isla luego de entrar en vigor la reforma migratoria, el pasado 14 de enero.
En esta larga entrevista, Contreras confiesa, entre múltiples revelaciones, su inconformidad por la exclusión del catcher Ariel Pestano de la selección nacional y elabora una novela ideal de peloteros cubanos.
Y también deja abierta la posibilidad de un retorno definitivo a la isla.
CaféFuerte reproduce a continuación esta entrevista, agradeciendo a los colegas de OnCuba por la cortesía.
CONTRERAS: "EN CONTRA DE CUBA NO JUEGO"
Por Carlos M. Alvarez
Hemos conversado con José Ariel Contreras. Es la tarde del 30 de enero y estamos en Las Martinas, su pueblo, casi en lo último de Pinar del Río. A la entrada hay una iglesia sin pintar, de largas paredes desnudas y grises. Al lado hay un banco, luego un puesto, presumiblemente cafetería. Uno sigue por la calle principal, y dos o tres cuadras después de la iglesia, si dobla a la derecha, llegará a la casa de su familia. Tendrá que pasar el asfalto, internarse en el polvo denso. Con esa mentalidad difusa de la ciudad, uno no puede dejar de preguntarse cómo fue que de este sitio salió un pitcher tan perfecto. Nueva York es tan cosmopolita que ha albergado gente hasta de Las Martinas. Las Martinas puede ser tan universal que ha colocado gente suya en Nueva York.
CON LA FAMILIA EN EL PORTAL DE SU CASA EN LAS MARTINAS, PINAR DEL RÍO. FOTO9: GABRIEL DÁVALOS.
-En primera, Kindelán; en segunda, Pacheco; en el short, Germán Mesa; en tercera, Linares, que es el mejor de todos. No Alex Rodríguez, no otro. Linares no tiene nada que ver con nadie. Center field, Víctor Mesa; en el right, Lourdes Gourriel; y en el left, [Luis Giraldo] Casanova.
¿Pitcher?
-Pedro Luis Lazo. Lázaro Valle es muy bueno, el Duque también, pero Lazo es el uno. Además, es mi hermano.
Háblame de Lazo. ¿Hace cuánto se conocen?
-Desde que empezamos en la Academia. A Lazo lo botaron de la EIDE porque tiraba flojo y después llegó a ser el pitcher más duro de Cuba. Fuimos compañeros de cuarto por doce años. Yo decía que dormía más con Lazo que con mi mujer. Salíamos de pase lunes y viernes, y el resto de la semana andábamos juntos. Me ayudó muchísimo.
Y después…
-Después que yo salí no quise hablar con él. No quería que se buscara problemas, pero me mandó su teléfono y me dijo que tenía que llamarlo. Me siguió aconsejando. Lazo veía los juegos y me señalaba el codo arriba, cosas técnicas, soltar la bola un poco más abajo, en fin. Y ahora, desde que llegué, fue a buscarme, a verme.
Tu equipo de Cuba es Pinar del Río. ¿Y de la MLB?
-He jugado con cuatro organizaciones. Los Yankees, Chicago, estuve tres meses en Colorado y luego Filadelfia. Prefiero Chicago, no solo porque haya ganado la World Series. Sino porque esa fue mi ciudad. Ese fue mi equipo, me dieron toda la confianza y allí tuve mis mejores resultados. Sí, definitivamente ese es mi equipo de las Grandes Ligas.
Uno supone que ganar la Serie Mundial, ese momento, trae un cúmulo de imágenes, de sensaciones. ¿Apareció Cuba en tu cabeza?
-Cuando yo voy para la loma llevo a Cuba en mi corazón. Juego para mi gente, me preparo a diario para eso. La Serie Mundial ha sido, junto a la Olimpiada del 96, lo más grande en mi carrera. Entonces recuerdo que estábamos en la parada con los aficionados de los Medias Blancas y Ozzie me pidió que hablara. Había dos millones de personas. No sabía inglés, pero la gente quería que yo hablara. Mandé un saludo a Cuba, a Pinar del Río y luego a Chicago.
¿Cómo es la relación entre los cubanos de Grandes Ligas? ¿Cómo es la mística interna?
-Lo que nos diferencia entre nosotros es el nombre del equipo. Yo le puedo pitchear a Kendry [Morales] y aunque me dé un jonrón luego vamos a comer juntos.
¿Qué razones te llevaron a marcharte de Cuba?
-Nunca tuve problemas, siempre me atendieron bien. Me fui por ambición deportiva. Quería probarme en el mejor béisbol, hacer carrera, intentarlo. Tiene su precio, claro. Dejé a mi familia detrás. Mi padre falleció en 2004, hice el velorio por teléfono. Estuve diez años sin entrar a mi casa, pero ya te digo, yo quería probarme.
¿Lo pensaste mucho?
-Lo pensé bastante. Costó años, tiempo.
¿Hasta cuándo piensas seguir activo?
-Hasta donde pueda. Esto es lo único que sé hacer. Pitchear y sembrar boniato. Cuando no pueda jugar, vengo para acá a sembrar boniato.
¿Fuiste al Capitán San Luis?
-No fui porque Pinar estaba jugando en Mayabeque. Si hubiera play off, yo me habría quedado para verlos.
¿Le darías entrevista a un medio cubano?
-A todo el que venga, me duele que no hayan venido. Me encanta hablar para los cubanos, sí ese soy yo.
De noche, solo, ¿qué piensa Contreras de todo esto. De Cuba, Estados Unidos, la distancia, el exilio?
-Ahora mismo me levanto y me quedo así y me digo: “¡Wow!, estoy de regreso”. Me arrepiento, en verdad, de no haber probado antes. Llegué a Grandes Ligas con treinta y dos años. Si hubiese llegado más joven, quién sabe lo que habría hecho. Por otra parte, me siento bien conmigo. Puse un poco de mí en Pinar del Río, en Cuba. Fui a Olimpiadas, Centroamericanos, Panamericanos, Copas del Mundo, y también jugué dos Series Mundiales. Estoy tranquilo.
¿Habrá regreso definitivo?
-Uno nunca sabe. Yo soy de aquí, esta es mi tierra. Los dominicanos terminan una temporada y regresan a su país. Todos los hacen. Pero sí, quiero volver. Esta es la casa que me hizo el viejo, mi casa, la casa de los Contreras.
OnCuba/ Café Fuerte