EFE 5-1-2012
Los fiscales creen que el acusado, de apellido Kim y 47 años de edad, es un ex agente de la unidad de inteligencia militar de Corea del Norte y llegó al Sur en una misión de espionaje dirigida por el Gobierno del país comunista. Kim cruzó en junio de 2011 el río Tumen, en el extremo septentrional de Corea del Norte, ayudado por un intermediario, y desde un segundo país llegó a Tailandia con otros 14 desertores norcoreanos antes de alcanzar Corea del Sur, según la Fiscalía.
Este procedimiento es habitual entre los norcoreanos que huyen de su tierra en busca de oportunidades en la más próspera Corea del Sur.
Interrogado por los fiscales, el acusado confesó haber aceptado la propuesta de Pyongyang de realizar actividades de espionaje en territorio surcoreano. Kim aseguró que la agencia de inteligencia militar de Pyongyang le hizo la oferta mientras cumplía una condena disciplinaria de 99 meses por tráfico de drogas y trata de personas, delitos que cometió mientras trabajaba en esa institución.
Los fiscales creen que el presunto espía no llegó a comenzar sus actividades delictivas en Corea del Sur debido a que las autoridades de inteligencia de Corea del Norte se abstuvieron hasta ahora de otorgarle una misión específica por miedo a que fuera descubierto.
Corea del Sur ofrece apoyo económico y logístico, pero también somete a vigilancia a los miles de desertores norcoreanos que cada año llegan al país, por miedo a que realicen actividades de espionaje para el régimen de Corea del Norte. Las dos Coreas se encuentran técnicamente en estado de guerra desde que la Guerra de Corea (1950-53) finalizara con un armisticio sin que hasta hoy se haya firmado la paz definitiva.