Vendedores a un costado del Mercado Único de Cuatro Camino.
Foto: Roberto J. Guerra.
Por Roberto de Jesús Guerra Pérez/ Hablemos
Press.
La Habana.- El lunes, luego de llevar a mi
hija a la escuela, caminaba por uno de los
portales cercanos al Mercado Único Cuatro
Caminos, ubicado en el municipio Centro
Habana, cuando me percaté de un hombre que
sostenía en la mano varias frazadas de piso en
actitud de quien ofrece una mercancía; al preguntarle
el precio me respondió: Cuarenta Pesos.
Sólo me dio por cerrar los ojos y exclamar: !Cuarenta
pesos
una frazada
de piso!; pero, a pesar de lo excesivo del precio, consideré la escasez
del producto y rápidamente llamé por el teléfono celular a mi esposa
para comentarle que había encontrado frazadas de piso -como aquello
de ¡Eureka!-, pero a Cuarenta pesos, y ella me dijo: ¡Cuarenta pesos
una frazada de piso! Tú estás loco, no compres eso, rompemos la toalla
más vieja que hay en la casa y la usamos, hasta que aparezcan
frazadas más baratas.
La historia no termina aquí. Las frazadas de piso -un artículo necesario
para la limpieza de los hogares- ha desaparecido de las
Tiendas Recaudadoras de Divisas (TRD), donde se adquirían a 80
centavos dólar, e incluso de otros locales del Estado en que las
vendían a 20 pesos Moneda Nacional MN.
En un recorrido por varios locales de los municipios Centro Habana,
Playa, Miramar, Vedado, San Miguel del Padrón, 10 de Octubre,
Cotorro y hasta el mismísimo Mariel y Cabañas, en Pinar del Río,
mucha gente me comentó: "ni las busques, que no hay; y si la
encuentras, es a ese precio, 40 pesos".
Amas de casa, y amos, porque también hay hombres al frente de
esos quehaceres domésticos, me comentaron que utilizan ropas
viejas: "enguatadas, pullover, sayas" etc. compradas en las
Trapichopis (Tiendas de Ropa Reciclada o Donación) en sustitución
de las frazadas.
Y entonces me pregunté: De dónde sacan la mercancía estos
revende-frazadas.
"Una fabrica, que hay en el municipio Cotorro, vende unos rollos que
son la materia prima, y de allí la gente hace las frazadas; Por eso
es que muchas veces el remate está cosido con hilo". Me comentó
uno de nuestros corresponsales que indaga sobre el tema.
Una parte de la fábrica del Cotorro está cerrada, pues no tienen
presupuesto para pagarle a los trabajadores. Durante algún tiempo
el pago lo estuvieron efectuando con mercancía. El jefe de la
Empresa permitía que los trabajadores se llevaran varias frazadas
al día como pago.
El trapicheo y negocio era tan grande que la policía intervino. "Esto
explotó", comentó una ex trabajadora de la fábrica. Y resulta que
el pago a los trabajadores era en frazadas, pero el equivalente
no era a razón de cuarenta pesos por unidad.
