Nota: Conozco de este caso, compartí prisión en el Combinado Provincial de Prisiones de Guantánamo con Reynaldo Martínez Rodríguez, conocido con el sobrenombre de '' Yateritas '' en alusíon al poblado donde reside, era muy visible que este Joven presentaba severos trastornos psicológicos, incoherencias en las cosas que expresaba etc, salió de prisión y regresó unos meses después con la causa del supuesto asesinato, en las celdas de castigo todo el tiempo lo negaba y no se le tomaron en cuanta las atenuantes expresadas en el articulo, así es el sistema de '' Justicia '' Cubano, Un culpable y no el culpable.
Juan C. Herrera Acosta
Guantánamo/ 16-1-2014
Por: Roberto de Jesús Quiñones Haces
En 1999, Gilberto Rodríguez Fuentes asesinó a Enrique Blanco Campos, un auxiliar de la policía con el que mantenía relaciones de amistad. Una noche, Gilberto invitó a Enrique a que lo acompañara hasta un lugar para desenterrar una fuerte suma de dinero. Al llegar, lo mató golpeando fuertemente su cabeza con una piedra. Luego de quitarle la pistola, lo enterró allí mismo.
Más de quince días después, Gilberto fue detenido. En varios documentos ha escrito que debido al rigor que sufrió en los calabozos de la unidad de policía de San Antonio del Sur, y luego en la Unidad Provincial de Operaciones del MININT, se puso nervioso y confesó su crimen, pero que pocos días después los policías comenzaron a presionarlo, diciéndole que él no había actuado solo y que debía involucrar también a los jóvenes Reynaldo Martínez Rodríguez y a Eovanis Maurel Paumier.
Ya en la prisión, a la espera del juicio, Gilberto, arrepentido por el daño causado a estos jóvenes, les escribió una nota donde afirmaba que en el juicio oral iba a declarar la verdad. Dicha nota llegó hasta uno de los abogados defensores, quien la propuso como prueba de la inocencia de Reynaldo y Eovanis, pero no fue tenida en cuenta, ni se le tomó una nueva declaración a Gilberto para esclarecer este particular antes del juicio.
En el juicio oral, celebrado en el año 2000, tanto Eovanis Maurel como Reynaldo Martínez negaron nuevamente haber tenido participación en los hechos, lo cual fue corroborado en ese momento por Gilberto Rodríguez, quien aseguró haber cometido el asesinato él solo. No obstante, el tribunal desestimó estas declaraciones, y se basó en las supuestas confesiones que les tomaron a los tres acusados en Operaciones y en la reconstrucción de los hechos.
Eovanis dijo en el juicio que la firma que aparecía debajo de su presunta declaración no era la suya, pero el tribunal no dispuso la práctica de un peritaje caligráfico para corroborarlo. También, se desentendió de lo alegado por ambos acusados en cuanto a la presunta reconstrucción de los hechos, y le impuso a Eovanis una sanción de treinta años de privación de libertad, la misma que impuso a Gilberto, quien se confiesa el único autor del crimen.
A Reynaldo Martínez le impuso la pena de muerte, la cual fue sustituida luego por cadena perpetua. En este proceso también resultó sancionado, a cinco años de privación de libertad, un ciudadano que, según se afirma, adquirió el revólver que era del finado, aunque el revólver nunca fue ocupado y el autor del hecho dijo que lo había botado en un cañaveral.
Las familias de estos jóvenes han solicitado en tres ocasiones la revisión de la sentencia, pero las solicitudes no han sido atendidas. Ante la petición de nuevas evidencias, han hecho llegar hasta el Tribunal Supremo Popular varias cartas firmadas por Gilberto Rodríguez y un video donde éste relata cómo fue que ejecutó el asesinato, reiterando que Reynaldo y Eovanis no tuvieron participación en el delito. Tanto la máxima instancia judicial del país como la Fiscalía General de la República y el Ministerio de Justicia, se han negado a acceder a la revisión del caso.
No puedo asegurar que estos jóvenes sean inocentes. Lo que sí puedo asegurar es que con las pruebas presentadas por los acusados, la justicia de cualquier otro país habría promovido la revisión de un caso como éste, o al menos habría designado una comisión investigadora. Pero en Cuba, quienes deben impartir justicia prefieren que una persona se pudra en la cárcel antes que disponer nuevas investigaciones y reconocer que un tribunal o la policía se excedieron o cometieron un error.
Tanto Gilberto Rodríguez Fuentes, autor confeso del crimen, como Eovanis Maurel Paumier, actualmente gozan de libertad condicional, mientras que Reynaldo Martínez Rodríguez continúa en prisión.
Fuente: Cubanet.org
